Adelantándome al día del niño, quiero refrescar y enriquecer algunos conceptos sobre el cuidado alimentario en la niñez, profundamente relacionado con el afecto y voy a recordar conceptos escritos hace más de dos años que hoy tienen validez.
Cómo sabemos el calcio es responsable no solo de la formación de los huesos, sino también de la formación y mantenimiento de los dientes. Curiosamente el crecimiento de los dientes (tanto los primeros "de leche" como los llamados "definitivos") marcan etapas de crecimiento muy importantes. Por ejemplo, los primeros dientitos a pesar del malestar que traen (febrícula, cambios en el sueño, el mal humor, mayor secreción salival y mocos) posibilitan al bebé ingerir nuevos alimentos en sus comidas diarias (carne muy bien desmenuzada, morder pan duro o galletas, etc) Además favorece el destete para dar inicio a una nueva etapa de vínculos entre el bebé, su mamá y su papá. Es un pequeño festejo en la familia. Luego van saliendo los otros dientes y siempre está presente la necesidad de la leche y por supuesto su contenido de calcio.
Después del año, el bebé ha desarrollado habilidades y su organismo ha crecido como para participar de la comida familiar, por supuesto con una buena dentadura, ocasionando un nuevo festejo.
La caida de los primeros dientes marca otro momento de crecimiento, el protagonista es más conciente y solemos escuchar "Ahora me van a salir los dientes definitivos, los tengo que cuidar porque son para toda la vida". En algunas familias sigue existiendo el ratón que premia la caída de los dientes. Otra vez la dentición es motivo de festejo.
Bien, si revisamos en nuestra historia y en la historia de nuestra familia, los dientes dejan de ser motivo de festejo cuando empiezan a causar dolor, porque se estropean o deterioran, a veces por descuidos o por confundir la manera de dar afecto. No es cierto que muchas veces es práctico resolver con una golosina una situación complicada o difícil para los chicos y para nosotros los adultos?
Suplir atención y tiempo por caramelos "en exceso", entre otras consecuencias estropea los dientes y desvirtúa el contenido del alimento (no solo en nutrientes sino en su connotación afectiva).
Qué tal si para el próximo festejo del día del niño pensamos un poco más en ellos, les dedicamos más tiempo a jugar, más tiempo al afecto, sin pasar tanto por el kiosco.
Las consultas sobre éstos y otros temas podrán responderse a través de mi columna radial de los miércoles a las 11 hs.l por F.M. 91.3 radio Santa María.
Hasta la próxima.



