El año pasado y lo que va del dos mil tres han sido para la sociedad argentina un verdadero flagelo en lo que hace al incremento vertiginoso de los secuestros de personas.
Cuantificar exactamente los hechos producidos por esta nueva modalidad delictiva no es posible ya que, según se sabe hoy, una buena cantidad de estos funestos episodios no se denuncian por preservar la integridad y vida del secuestrado.
Solamente en el primer semestre del corriente año estaríamos ante la comisión de 115 secuestros aproximadamente, algunos de ellos de personas de gran relevancia social.
Esta situación tiene dos aristas dignas de destacar, la primera es la profesionalización crescientes de las bandas delictivas ya que eran improvisados delincuentes comunes los actuantes en los primeros secuestros de fines del 2001, cuyo objetivo era obtener algún dinero en forma rápida. La segunda arista es la adaptación casi simultánea de la policía y la legislación.
Las brigadas antisecuestro munidas de increíbles técnicas y efectiva operatividad; se adaptan a las diversas circunstancias de estas bandas cada vez más experimentadas y resuelven, casi siempre con éxito, estas situaciones extremas.. En lo legislativo ya tiene media sanción en Diputados la Ley que modificará el CODIGO PROCESAL PENAL, especificamente en estos casos, mediante la cual se le otorga a los .fiscales que entiendan en estas causas, mayores atribuciones para la investigación.
Esto, más el Programa Nacional de Protección de Testigos e Imputados y el Fondo de Recompensas, son las nuevas herramientas de persecusión, investigación y castigo de estos delitos que amenazan extenderse peligrosamente.
Las políticas criminales y de seguridad deben ser permanentemente adaptadas al ritmo del perfeccionamiento delictivo, ya que no hacerlo implica, lisa y llanamente, otorgarle ventajas a la delincuencia que llamativamente está llegando a un punto de extremo peligro en el que olvidan valores elementales como lo son el respeto por la libertad individual y por la vida misma, dandosé casos en el que se ha dado muerte a la víctima a pesar de haberse hecho efectivo el pago del rescate.
En materia de prevención y persecusión del delito, se están dando pasos tan efectivos como históricos, y la comunidad debe recobrar la confianza en un estado que cumpla efectivamente su rol de garantizar la vida y la protección de los bienes de los ciudadanos y en las instituciones afectadas a tales fines, ya que son las herramientas genuinas mediantes las cuales se lograrán los objetivos.
Pero es importante reforzar el concepto de que no habrá seguridad posible sin el compromiso de todos.
* Presidente Círculo de Periodistas (CI.PE.CA) * Coordinador OFICINA. DESCENTRALlZADA DE POLITICA CRlMINAL y COORDINACION FISCAL
(*) Especial Para "La Auténtica Defensa"



