¡Bienvenidos al siglo XXI! Aunque algunos no puedan asimilar esta fecha. A decir verdad, la "Revolución Industrial" no sólo es uno de los principales temas a estudiar en Historia de la secundaria, es un hecho verdadero, pasó y fuimos tocados por él. Cambiamos hábitos con el pasar de los años, lentamente. Evolucionamos, se podría decir en un tono darwiniano. Supimos hacer más fáciles las cotidianeidades que a veces nos superan y nos quitan tiempo. Creamos y no paramos de crear nuevas necesidades, y para cada una de ellas, una solución apropiada.
Tal es el caso de los teléfonos celulares, las computadoras portátiles y muchas más nuevas necesidades nacidas de la gran explosión tecnológica que sacudió al mundo entero. Se abrieron paso las importantísimas soluciones a enfermedades antes terminales, así como también grandes cantidades de antídotos para las distintas problemáticas humanas. Un fiel ejemplo del avance en la salud tecnológica es el caso de las fecundaciones artificiales, grandes amigas de las parejas que no pueden procrear por sí mismas.
Y lo curioso viene aquí, en lo que hace y piensa el Papa Juan Pablo II, o más inquietante en lo que aprueba e insiste que hagan los distintos gobiernos del mundo. El día jueves 31 de julio empezó a recorrer los distintos países una campaña lanzada por la Iglesia Católica que detalla su posición frente a la homosexualidad.
Bien sabemos los más jóvenes en una gran mayoría, y algunos adultos en menor medida, que los gays son condenados diariamente por personas prejuiciosas y ajenas a la realidad social cambiante en la que estamos inmersos. Ahora el Papa ha hablado, y el catolisismo también los condena asumiendo que "la homosexualidad es un fenómeno moral y social inquietante", al mismo tiempo que declara que deben ser "defendidos y protegidos". ¿Qué loco, no? Un poco paradójico, por un lado la Iglesia se opone a la legalización de las uniones gays, y por otro no deja de proponer su amparo. Una institución que no pudo soportar los grandes cambios tecnológicos de las sociedades y se estancó en lo que dictan las "Sagradas Escrituras".
El tema es polémico, la religión en sí lo es. Pero no hay que pasar por alto el contraste que existe entre el amor y la solidaridad entre los hombres que propugna el catolicismo y estas últimas declaraciones que dejan perplejo a cualquier persona que se entere, aún a muchos católicos asombrará esta nueva campaña.
Respecto a la fecundación artificial, el documento lanzado afirma que "implica graves faltas de respeto a la dignidad humana". A lo mejor, si una persona está impedida fisiológicamente de engendrar vida, Dios sabrá por qué, y es lo que deberá de ser. Yo no lo creo así, y como decía anteriormente, la gran evolución tecnológica del hombre en estas últimas décadas, ha servido de consuelo para muchas personas que no conseguían respuestas, y no creo que se deba dar un paso atrás después de tanto camino recorrido. Haciendo alusión a la opresión gay, me parece una joda la afirmación del documento que "el matrimonio es santo, mientras que las relaciones homosexuales contrastan con la ley moral". ¿Ley moral según quién? ¿según una persona todopoderosa y omnipotente que lo único que dejó es un libro con sus santas palabras, o según un montón de tipos que dicen seguir el camino que este personaje pasado dejó?.
Y lo repito, la religión en sí misma es un tema polémico. Pero esta vez sí que se presentó duro Juan Pablo. El dilema es: ¿ser religioso o ser feliz?
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