Loti Rosen es alemana y de Fulda
Era alemana porque pensaba, hablaba, amaba y cocinaba en alemán. Así fue hasta que se enamora de su Jacobo y tuvo tres hijos, los que le enseñaron a amar en argentino. Y en argentino amó, cocino, ayudó y pensó, pero hablar siempre habló en castelludo, una especie de castellano duro , mezclado con su alemán querido.
En casa de doña Loti nunca se festejaron las navidades. Su familia recordaba otras fechas religiosas como Peisaj, Rosh Hashaná , Janucá. Si bien esta última coincide con la navidad en el mensaje de paz y esperanza de un mundo pluralista se une por una luz interior. La comida no era la misma y él árbol de navidad no suplantaba al candelabro pero era vistoso y tenía una salvaje necesidad de sentir la diferencia.
Sus hijos, se enamoraron y se casaron con tres muchachas goi: María, Carmen y Laura
Sin darse cuenta nacieron sus nietos Ruth, Javier y Elías, en el hogar de sus hijos a instancias de sus nueras cada diciembre se armaba el arbolito de navidad y con él los regalos para todos y sobre la mesa: la sidra. Ella incorporó la Navidad, pero … sin olvidar Janucá.
Sus nueras aprendieron a preparar arenques en salmuera, freplej y un buen strudel de manzana.
La segunda navidad de su nieto Javier se permitió concretar sus deseos. La mañana del veinticuatro tomo su bolsa de hule, el monedero de cocodrilo rojo y se fue decidida al almacén de Bucks.
-Doña Loti, que va llevar - preguntó Samuel el almacenero.
-Deme… una sidra Real, el mejor pan dulce y un turrón de Alicante - contestó decidida
En treinta años de Argentina había tenido treinta posibilidades de festejar las Navidades, pero cinco mil años de historias eran más fuertes.
De regreso colocó la sidra en el congelador, ocultó el pan dulce y el turrón entre los manteles, y dejó que el día se gastara entre los rutinarios quehaceres de la casa.
La rutina del día era monótona. A las diez su marido apagaba la radio cuando el informativo de Radio Colonia se despedía hasta mañana.
Su hijo Saúl se acostaba temprano por la costumbre de trabajar en el primer turno. Pero lo que no era rutinario era la tristeza de Carmencita .Esta era la primera navidad que pasaría lejos de los suyos.
Cuando su marido se fue acostar, sigilosamente tomó tres sillas y las llevó bajo las moreras de la vereda y esperó que su nuera que vivía en el departamento del fondo terminara con los platos, los pañales y el cepillado de su larga cabellera.
Era casi las diez y media cuando en punta de pie se acercó a la puerta y golpeó suavemente para no despertar a los durmientes.
Su nuera que preguntó del mismo modo - ¿Quién es?
-Papá Noél - contesto la anciana en falsete- ¿Dormís?
Al abrirse la puerta apareció la joven curiosa y asombrada. Doña Loti la tomo de la mano y con un gesto la invitó a seguirla.
Cuando se alejaron de las puertas le murmuró - Vení que en la vereda nos esperan la sidra, el pan dulce y el turrón. Como me contaste según lo hacen en tu casa.
-Se lo que significa estar lejos de los suyos en Navidad, por eso estás triste, pero yo necesito saber que es la Navidad.
Con mucha dulzura y amor la joven le explicó el misterio y la alegría de la navidad para la religión católica.
Cuando concluyó brindaron con la sidra, comieron un trozo de pan dulce y se abrazaron. De pronto comenzaron a llorar como dos tontas. Esas lágrimas mostraron otro milagro de Navidad.
-Estamos cahú, suegrita- dijo la nuera.
-No se si cahú o borrachas pero es lindo- mientras respondía a los lejos se escuchaba el tañir de las campana de la catedral que llamaban a misa de gallo. El cielo se iluminó con los fuegos artificiales y las bombas de estruendo retumbaron en los edificios.
Esos ruidos despertaron a don Jacobo que envuelto en las sábanas salió asustado a buscar a su esposa.
-¡Loti! ¿Loti dónde estás? - gritó el anciano que iluminado por una curiosa luna parecía un Cristo caminante de larga barba y las sábanas que cubrían sus desnudeces volando.
Desde el final del pasillo ambas mujeres levantando la copa de sidra contestaron - ¡FELIZ NAVIDAD! ¡ Zeide Jacobo!.
Desde entonces doña Loti junto con sus hijos, nueras y sus nietos festejan las navidades sin olvidar sus milenarias tradiciones.
Janucá: fiesta de las luces, se celebra en noviembre.
Peisaj o Pascua judía: se festeja en primavera.
Rosh hashana: año nuevo judío.
LAS MORERAS DE MITRE 520
Ubicación en la ciudad
Las moreras a las que nos referimos están ubicadas en Mitre 522 y fueron plantadas por los primeros dueños del terreno la familia Fulvio Faganeli en el año 1937, para alimentar gusanos de seda que criaba.
En el año 1960, se la venden a don Israel Jacobo Sajnin que las conservó mientras vivió. Actualmente queda uno de los cuatro árboles. Eran dos de moreras blancas y dos de moreras negras. Doña Rosita, vecina lindante a los Sajnin hacia dulce de mora, en cambio Doña Berti Giesberg de Sajnin hacia vino de mora y lo chicos de toda la cuadra les disputaban la fruta a los pájaros.
Cuando en Campana aun nos conocíamos todos ir a la despensa era ir a lo de don Samuel Buck ( se lo nombra en el cuento), él que daba crédito a sola firma.
Fundó el almacén en 1950 junto con su esposa y sus hijos, cuando vinieron de Entre Ríos como muchos de los vecinos del barrio. Estuvieron en Paso y 9 de Julio hasta 1970, a solo dos cuadras de donde vivían los protagonistas del cuento. La mayoría de los vecinos ha transmitido a sus hijos la costumbre de comprar en lo de Buck y comer moras.
Informante: Revista C.U.C.E.I. PP& E , PAG 3 /90. Ignacio Sajnin, Estela Martinez de Sajnin.



