Seguramente muy pocos pensarían al finalizar los primeros cuarenta y cinco minutos, luego de haber visto un partido verdaderamente para el olvido, que terminó ganando el local con un gol convertido a los 43 minutos por De Rossi, en la única llegada de todo esa etapa, que en el complemento las cosas cambiarían sustancialmente. Pero sabido es que el fútbol tiene cosas impensadas y por ello es como es y en este caso específico, con el ingreso de Orlando Sosa desde el minuto cero del segundo tiempo, sacando el técnico Cataldo a Rodrigo Velasco, para que el «Pampa» acompañara en la ofensiva a Meinecke y Sebastián Benítez bajara algunos metros como enganche para manejar la pelota, el panorama cambió radicalmente.
Dálmine tuvo otra dinámica, la pelota comenzó a ser tratada de otra manera y con más peso en la ofensiva «violeta», el fondo de Luján comenzó a mostrar flaquezas y así en dos minutos dio vuelta el resultado. Primero a los 12’ llegó la igualdad, Ríos envió un centro pasado desde la izquierda, por el segundo palo el «Pampa» Sosa se elevó, ganó de cabeza y la bajó al medio para el ingreso del «Pájaro» Meinecke, que no tuvo inconvenientes en marcar para volver a gritar un gol y enseguida Alejandro Friedrich ganó por derecha y envió un pelotazo largo al área, hubo un rechazo parcial y la pelota le cayó a Orlando Sosa en el borde del área y antes que la pelota tocara el piso, la empalmó de derecha para clavarla en el arco del sorprendido arquero Borgnia y pasar a ganar el partido con un golazo notable del ex Puerto Nuevo.
Luján sorprendido por la facilidad con la cual la visita pasaba a ganar el partido, comenzó a mostrar desacoples defensivos que comenzaron a ser aprovechados por el campanense y por ello no sorprendió que a los 25’ otra vez Friedrich, que fue una de las figuras del partido, cortó esta vez por el sector izquierdo y pasó al ataque en velocidad, siendo acompañado por Benítez por el medio y Meinecke por la derecha y el juvenil se decidió por abrir la pelota para el «Pájaro», quién a la carrera puso el 3 a 1.
Luján ya era todo desconcierto, por su propia impotencia y por la efectividad que había alcanzado la visita y producto de ello a los 28 minutos el jugador Pulido fue a provocarlo al «Pampa», hubo un cruce de empujones, el defensor lo golpeó sin que el árbitro se percatara de ello y el delantero cuando ambos iban hacia el mediocampo se tomó desquite con viveza, a tal punto que el juez de línea «compró», informándole a Palma que le mostró la roja directamente a Pulido y para colmo de males a los 33’ Benítez encaró por el medio, abrió hacia la izquierda para Sosa, que dentro del área enganchó hacia el medio dejando fuera de acción a su marcador y de derecha clavó la pelota abajo y junto al palo derecho del arquero, para ratificar la condición del hombre que sumó mas de 35 goles en la «D».
Todo estaba definido, pero después del cuarto gol Cataldo hizo ingresar a Edgardo Agüero y el chico en la primera pelota que fue a buscar dentro del área, sorprendió a todos cabeceando de emboquillada por sobre el arquero y ponerle cifras definitivas al partido, redondeando una goleada espectacular, en un partido donde los primeros cuarenta y cinco minutos no serán recordados seguramente.
Fue para destacar la decisión del entrenador de juntar a Meinecke y Sosa y bajarlo algunos metros a Benítez, porque si bien no todos los rivales serán como Luján, la actitud del equipo en ofensiva fue demoledora y será bueno ver, dentro de la cancha, esta fórmula nuevamente.
LUJAN: 1. Borgnia; Pulido (Exp. 73’), Repeto, Pereyra y De Rossi; Menseguéz (66’ Pombo), Greco (66’ Ruiz), Gianice y Petraglia; Marcos Marquiegui y Andrés Marquiegui (77’ Sálega). D.T.: Gerardo Gárate.
VILLA DALMINE: 5. Giovini; Ríos, Giannabella, Rojas y Carmarán; Friedrich, López (56’ Falcón), Eduardo Agüero y Velasco (45’ Orlando Sosa); Meinecke y Benítez (79’ Edgardo Agüero). D.T.: Wálter Cataldo.
ARBITRO: Fernando Velarde.
El «Pampa» Sosa celebra su segundo gol, mientras el «Chino» Benítez autor del pase, llega para el abrazo, al que también quiere sumarse Friedrich.
Alejandro Friedrich jugó un gran partido, quitando en el medio, colaborando en defensa y proyectándose en ofensiva.
Edgardo Agüero había ingresado reemplazando a Benítez y en la primera pelota que tocó, cabeceándola por sobre el arquero pone el quinto y último gol del «violeta».




