El primer discurso del Santo Padre en Cuba, en su reciente visita al igual que el beato Juan Pablo II en 1998, señalò desde el vamos que el socialismo no era la causa de todo malestar en el mundo. Vale decir que aclarò que no peregrinò a Cuba para hacer polìtica sino para fortalecer la fe del pueblo cubano.
Ahora bien, caìdo el Muro de Berlìn, y disuelta la URSS entre 1989 y 1991, quedaron bajo el sistema comunista, con variaciones, Cuba, China y Corea del Norte. Cuba comenzò a dar señales de cierta apertura con la visita de Fidel Castro al Vaticano en 1996, el pedido de abrir una casa religiosa en Cuba para lo cual el Papa Juan Pablo le recomendò a Madre M.Tekla y a la rama romana de la Orden de Santa Brìgida, ya establecida y en funcionamiento, luego ciertas medidas de distensión, aunque no de apertura total, su enfermedad, la sucesiòn, fueron estableciendo carriles de viabilidad para un futuro de apertura de Cuba al mundo y del mundo a Cuba como pidiera SS.Juan Pablo II en 1998. El mismo pontìfice aludiò posteriormente que pocos jefes de estado se habìan preparado con tanto esmero como Castro para recibir al Papa.
La realidad de globalización salvaje y endiosamiento del mercado nos hace olvidar la incompatibilidad de comunismo y religión, debido precisamente eso, que suplanta la religión y las combate a todas por propia definición. En primer lugar debido a un reduccionismo materialista (homo oeconomicus) como previo al salto para la libertad y un verdadero humanismo(F.Engels, Anti-During,351) y la trasposiciòn del esquema judeo cristiano de pecado, redenciòn, salvaciòn y perfecciòn a ese reduccionismo, por lo cual el socialismo cientìfico o comunimo es una pseudo religión, si se quiere asì llamarla, que excluye cualquier otra. Eso hizo exclamar a Andrè Malraux, que China (maoista) era un "gran convento sin Dios".
En segundo lugar, para Marx (K.Marx, Zur Kritik der Hegelschen Rechtsphilophie, Introducciòn, 1843) la
NESTOR DANIEL VILLA



