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» Este artículo corresponde a la Edición del viernes, 06/jul/2012 de La Auténtica Defensa.

Uno Versus uno Mismo
Hugo Finkelstein (escritor psicoanalista)




Cuando Uno está harto de Uno Mismo es muy difícil que pueda comunicarse. Si lo estuviera de otro, se alegraría, cambiaría de barrio, de trabajo, de familia. Pero cuando Uno ya está harto de Uno Mismo, todo es más difícil.

Uno Mismo es una carga que Uno lleva siempre, vaya donde vaya. Carga cada día más pesada y no existe changador comedido que nos la lleve, más que un cortísimo trecho. Uno se pasa la vida buscando la forma de librarse de Uno Mismo: Cambia de auto, se deja el bigote, usa lentes de contacto; puede ponerse un traje de antes, que queda chico o vestir ropa sanforizada. Así, algo se siente, en el primer guiño al espejo; mientras contiene el aire, esconde el estómago, saca pecho u se mira de reojo.

Pero el efecto no dura más que unas pocas cuadras. Uno Mismo tiñe la ropa, la impregna de olor, la moja con sudor y nada cambia; porque mientras intentábamos la transformación de Uno, Uno Mismo se guareció en el fondo y no hubo manera de obligarlo a salir.

Uno también puede buscar a Uno Mismo, en Dios. Primero en el templo donde van sus pares luego en la Iglesia Mormona o leyendo a Krishnamurti; un rato más tarde rabinos, curas, sacerdotes, yoguis o mahometanos serán centro de su atención.

Esa noche o cualquiera, pensará por qué no le dieron un oído, pero un oído en serio, tan sólo un minuto y sintiéndose ateo comenzará a despotricar contra la religión. Y la razón es simplemente que ese otro se tiene estima, en cambio Usted se siente harto.

Ahora bien, el hartazgo de Uno Mismo, comienza en el preciso momento en que uno se imagina que puede dejar de ser lo que es, y las cosas lo que son:

El comerciante vivir como un intelectual, El intelectual ganar lo que un comerciante. El gerente saber lo que el asesor. El asesor tener la autoridad del gerente. Negar la astucia del ingenuo: la indecencia del decente; la fidelidad del infiel; la hostilidad del amor.

Cuando otro le dice a Uno, que lo tiene harto, el anticuerpo es ofenderse y contestar (ignorando el favor que la hace): "Está bien, no me verás más".

Pero dejar de estar harto de Uno Mismo es una situación incorregible y si no, fíjese:

Si uno está harto de cosas que ve todos los días, cuando duerme no las ve. Pero en el sueño, Ud. verá a Uno Mismo como en una película, haciendo lo que Uno no puede hacer. Y esto le recordará que Usted no dejó a su Uno Mismo en el comedor ni se libró de él, en el último buche con dentífrico. Al contrario, lo acostó en su propia cama y durmió con el. Al día siguiente se despertará cansado, porque Uno Mismo no pegó un ojo en toda la noche. Y a quien se le ocurre quién será el primero que verá?

Efectivamente! Es Uno Mismo quien lo despierta y le recuerda que él no soporta mucho tiempo la cama.

Hay varias artimañas para librarse de Uno Mismo. Por ejemplo, a Uno Mismo no le gusta el juego de cartas. Ud. puede librarse de él, si juega al poker, loba o canasta, pero en el posible, trate de no hacerlo por dinero; porque para ganar deben jugar los dos.

Si mientras Uno juega, Uno Mismo está pensando en lo que le gustaría hacer, perderá todas las manos y algo más.

Uno Mismo cree en el amor y está profundamente enamorado. Usted puede librarse de él, por unas horas, saliendo con un ser, que a Uno Mismo le es extraño. El se irá. Cada tanto vendrá a ver si se ha desocupado. Pero no se culpe si después siento lo insulso que fue todo, pues para hacer el amor. Uno tiene que estar de acuerdo con Uno Mismo. (...)

Cuando Uno dice que es Uno Mismo quien se complica la vida, miente. Quien la complica es Uno. Por Uno Mismo sabe qué quiere y qué no quiere y Uno se lo impide, Uno hace las cosas aparentemente bien, pero para que salgan mal. Uno se hace cargo del uno del otro y le aconseja lo que por Uno Mismo no es capaz de hacer. Uno se desprende de lo poco que tiene y lo regala. Uno calle ante la injusticia. Uno acepta limosmas en el trabajo y es un mendigo en el amor. Uno sonríe a quien desprecia. Uno maltrata a quien ama y Uno Mismo todo esto se lo aguanta. Quien entonces tendrá harto a quien?

Solo si UNO consigue reconciliarse con UNO MISMO evitará que en el último suspiro se de cuenta de que UNO MISMO murió hace ya bastante tiempo.

Este ultimo capítulo del libro Uno Uno Mismo y el Otro : Uno Vs Uno Mismo nos resume la diferencia entre Uno (la persona que somos frente a los demás) Uno Mismo (el que somos sin tener caretas) y el Otro: nuestro prójimo.

Es imposible ser felíz estar en armonía si uno sigue siendo UNO y no va por la vida tratando de ser UNO MISMO. El camino no es fácil pero no imposible. Aunque ser Uno Mismo te traiga muchas amarguras porque a mucha gente no le gusta que Uno sea uno Mismo pero el goce que tiene la persona por ser auténtica y fiel a sus convicciones no se compara con nada.

Colaboro Nelda Fischer


 
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