La semana pasada me referí al amor de pareja. Pero el ser humano es capaz de amar a otros seres: hijos, padres, hermanos, familia. También es capaz de amar a sus mascotas a veces podemos amar el sol del amanecer, o la Naturaleza toda.
Esta vez quiero reflexionar sobre el amor a nuestras mascotas: gatos, perros, etc. Ellos son incondicionales. Están siempre. Cuando la vida nos va dejando solos, sin pareja, sin hijos porque se van. ellos van a estar a nuestro lado, agradecidos y acompañando nuestros días.
Un animal es incapaz de odiar, es todo gratitud.
A un animal no le importa si sos flaco o gordo, lindo o feo, exitoso o no. Los animales no discriminan, no roban, no matan (excepto los carnívoros, que matan para comer pero nunca a los de su especie). Ellos son puros. No saben que es el dinero ni el poder. Prefieren el sol y correr entre la hierba.
Sus 7 chakras (centros de energía) estn alineados horizontalmente por eso son tan instintivos y a la vez intuitivos. No nos van a traicionar ni estafar. Son agradecidos e inocentes.
Si los tratamos bien, devuelven amor y ternura infinitas.
Siempre me conmueve releer "Platero y Yo" aquel bello libre de Juan Ramón Jimenez (premio novel de Literatura). Es una historia de alegrías y tristezas, paisajes de una estética maravillosa y el profundo cariño entre un burrito y su amo.
Bioqca. Mónica Alicia Rímoli
Postgrado en Medicina Ayurveda (UBA)



