Continuamos analizando las técnicas narrativas utilizadas por la autora Carmen Martín Gaite en sus obras ENTRE VISILLOS y RETAHILAS.
7. TENDENCIA AL DESDOBLAMIENTO
En ENTRE VISILLOS, el desdoblamiento se da -por un lado- en las cartas. Los personajes, ante una sociedad que oprime, sólo pueden sincerarse por medio de las cartas. Citamos:
(acerca de las cartas que Emilio escribía) "Acordándose de Pablo, como de un maestro, las cartas que le salían demasiado largas y apasionadas las guardaba y las sustituía por una cuartilla breve, casi frívola. Luego, de noche, en casa, antes de romperlas, las releía con desesperación. A veces, cambiándolas un poco, las convertía, a máquina, en poemas alambicados y retóricos que se complacían en perfilar. Así se acostaba más satisfecho de sí mismo, con la sensación de no haber desaprovechado sus sufrimientos. Esas veces se veía como un ser privilegiado, capaz de complicaciones y desdoblamientos que otros no podrán comprender".
Los cristales y los espejos a los que se aluden en forma constante en ENTRE VISILLOS son objetos cuya función radica en reflejar la realidad, reflejar la hipocresía de la sociedad española. Citamos:
( el narrador hace referencia a Elvira) "Y en los ojos que levantó él para mirarla, se vio ridícula como en un espejo con la cafetera en la mano. Muy pequeña burguesa haciendo los honores".
El desdoblamiento de identidad en RETAHILAS está dado en el personaje de Eulalia. Por un lado, Eulalia es un ser bueno que forma parte de una sociedad. Por otro lado, Eulalia intenta evolucionar mentalmente (ya hemos hablado del placer de la lectura). Es interesante mencionar la identificación de Eulalia con la figura de Adriana. Esta figura connota lo malo, el placer, la pasión, lo prohibido.
En relación al desdoblamiento, consideramos de suma importancia añadir la cita siguiente con el fin de ampliar este tema:
"Y con esto de convertir el sufrimiento en palabra no me estoy refiriendo a encontrar un interlocutor para esa palabra, aunque eso sea, por supuesto, lo que se persigue a la postre, sino a la etapa previa de razonar a solas, de decir: "¡ya está bien!", encender un candil y ponerse a ordenar tanta sinrazón, a reflexionar sobre ella, reflexión tiene la misma raíz que reflejar, o sea que consiste en lograr ver el propio sufrimiento como reflejado enfrente, fuera de uno, separarse a mirarlo y entonces es cuando se cae en la cuenta de que el sufrimiento y la persona no forman un todo indisoluble, de que se es víctima de algo exterior al propio ser y posiblemente modificable, capaz de elaboración o cuando menos de contemplación, y en ese punto de desdoblamiento empieza la alquimia, la fuente del discurrir, ahí tiene lugar la aurora de la palabra que apunta y clarea ya un poco aunque todavía no tengas a quien decírsela, y luego ya sí, cuando se ha logrado que madure y alumbre y caliente -que a veces pasan años hasta ese mediodía- entonces lo ideal es que aparezca en carne y hueso el receptor real de esa palabra, pero antes te has tenido que contar las cosas a ti mismo, contárselas a otro es un estadio, el más agradable, ya lo sé, pero nunca se da sin mediar el primero, o bueno, puede darse, pero mal".
Vale decir, el emisor del discurso se desdobla en el receptor de ese discurso antes de que llegue al receptor real.
8. APELACIÓN A LA MEMORIA
En RETAHILAS, Eulalia hace referencia a hechos del pasado sin tener en cuenta el orden cronológico en que tales hechos han ocurrido. Ello significa que en la narrativa de Carmen Martín Gaite no interesa la fecha en que los acontecimientos tuvieron lugar, sino que lo que importa es el peso que dichos acontecimientos tienen en la historia de la persona y en la historia del país. Citamos:
"Hacen bien, lo que dura para siempre no necesita de papeles".
En relación a este tema, resulta muy interesante la clasificación que establece José Antonio Marina. El habla de una memoria de cronista y una memoria sentimental. Citamos:
"Para que no se me olvide, anotaré que en sus libros distingo varios tipos de memoria. Hay una memoria de cronista, de conservadora del pasado lejano o cercano".
"Cuando empiece a hablar de lo que la ciencia sabe acerca de la memoria, pienso lucirme contándoles las más recientes investigaciones, sobre la memoria sentimental (...) Ahora estamos descubriendo que la memoria tiene otra ordenación básica que es sentimental, de manera que los recuerdos tristes se relacionan con otros recuerdos tristes, y los alegres con los alegres, lo que hace que en cada estado de ánimo recordemos mejor los fragmentos de memoria que sintonizan con él".
En RETAHILAS, Eulalia posee una memoria de cronista cuando se remite a hechos que corresponden al orden histórico. Y posee una memoria sentimental, cuando dicho personaje hace referencia a la relación que mantuvo con Andrés.
Ana Carolina Erregarena
Licenciada en Letras (UBA, 1999)



