El 29 de mayo de 1969, la clase trabajadora, los universitarios y el pueblo de Córdoba fueron protagonistas de un hito histórico, en medio de una huelga general activa de 36 horas, con movilización y concentración, convocada por la CGT local.
El legendario dirigente peronista John W. Cooke sostenía que esa alianza de trabajadores, estudiantes, pueblo y tradición de rebeldía, que se dio en el Cordobazo y que lideraron los sindicatos, eran como un coctel Molotov: simple en sus componentes inofensivos, separados y fácilmente disponibles, y con efectos devastadores cuando se conjugaban al unisonó, bajo ciertas condiciones y con una mano diestra para utilizarlos.
La clase obrera fue el principal protagonista del levantamiento. La política anti-popular del General Juan Carlos Ongania alentó a la unidad en la acción de sectores gremiales que estaban divididos, por un lado la CGT oficial, de peronistas vandoristas y participacionistas, por otro la CGT de los Argentinos, donde se nucleaban peronistas ortodoxos e independientes (radicales e izquierda independiente)
Los sindicatos cordobeses fueron los artífices de una alianza popular centrada en la CGT Regional Córdoba, vanguardia de luchas políticas y sociales. Una CGT que dirigió las primeras huelga contra la "revolución libertadora", enarbolando los programas obreros revolucionarios de Huerta Grande y La Falda.
Los Secretarios Generales de los Gremios Elpidio Torres, del SMATA, y el lucifuercista Agustin "El Gringo" Tosco fueron las principales figuras del Cordobazo, junto con Atilio "El Negro" Lopez que encabezaba el importante gremio de los choferes (UTA), el "Cabezon" Miguel Angel Correa (maderero), "El Negro" Héctor Castro (ATE) y Jorge Canelles (UOCRA), tuvieron activa participación en las luchas previas que prepararon el clima de la rebelión.
El movimiento estudiantil venia de un intenso fogueo anterior, debido a la gran huelga universitaria del año 1966 donde es muerto el estudiante integralista Santiago Pampillon. Esta lucha se da para resistir la intervención militar de las Universidades.
El peso de la revolución cubana en la izquierda y las posiciones de John Willam Cooke en el peronismo, desplazaron el conjunto hacia posiciones cada vez más revolucionarias. Los estudiantes que enfrentaban a los militares ya no eran aquellos gorilas que el peronismo había enfrentado en su ciclo inicial de 1946 a 1955.
La principal fuerza estudiantil en Córdoba era el Integralismo, un movimiento universitario originado en el cristianismo, donde influían los sacerdotes que asumían el Concilio Vaticano II y, que antes de 1969, desplegaban los comienzos de lo que seria el peronismo revolucionario. Era una corriente con características parecidas al Humanismo de Buenos Aires y Tucumán y los Ateneos en el Litoral.
Agustín Tosco describía así ese día; "El día 29 de Mayo amanece tenso. Algunos sindicatos comienzan a abandonar las fábricas antes de las 11 horas. A esa hora el Gobierno dispone que el transporte abandone el casco céntrico. Los trabajadores de Luz y Fuerza de la Administración Central, pretenden organizar un acto a la altura de Rioja y General Paz y son atacados con bombas de gases. Es una vez más la represión en marcha. La represión indiscriminada. La prohibición violenta del derecho de reunión, de expresión, de protesta."
Tosco cerraba su visión del Cordobazo diciendo, "En medio de esa lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad soberana del pueblo, partimos esposados a bordo de un avión con las injustas condenas sobre nuestras espaldas. Años de prisión que se convierten en poco menos de siete meses, por la continuidad de esa acción que libró nuestro pueblo, especialmente Córdoba, y que nos rescata de las lejanas cárceles del sur, para que todos juntos, trabajadores, estudiantes, hombres de todas las ideologías, de todas las religiones, con nuestras diferencias lógicas, sepamos unimos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su Compañero y su Hermano."
La consecuente visión de un dirigente que estuvo al frente de la lucha ese día 29 de mayo, y que es una muestra de que las dirigencias gremiales no fueron, ni son como las conocemos hoy, hubo alguna vez dirigentes revolucionarios al frente de gremios, es nuestro deber como militantes populares rescatar su historia, y hoy mas que nunca, pues la realidad triste de la actual dirigencia sindical necesita de estos ejemplos para poner en perspectiva allí también, el proyecto nacional y popular, así como en los 60 existió una CGT de los argentinos que se comprometió con su historia y su pueblo, hoy debemos avanzar también en esos espacios sindicales, para democratizar el sindicalismo, y que esa democracia permita el surgimiento de dirigentes honestos y así luchar contra los enemigos de ayer y de hoy . Los jóvenes trabajadores y los estudiantes tienen ya sus herramientas dentro del Proyecto Nacional, son miles los jóvenes que se suman a la construcción política y a militar, están aquí convocados a ser parte fundamental de este proceso histórico. Todo proceso popular debe tener estos elementos, los trabajadores y los jóvenes, para su propia supervivencia como experiencia política de un pueblo, y para pensar críticamente su realidad y así realizar lo que falta, porque si sos critico siempre va a faltar algo por hacer, quizás este humilde recuadro en la memoria del Gringo Tosco, Santiago Pampillon, Atilio López, y El Cordobazo ayuden a no apagar el fuego.
Guillermo Varela
PROYECTO NACIONAL



