"A mí me pasa lo mismo sabe señor... Descubrí que el Rugby para mis hijos es una parte de sus sentimientos empapados de pasión. Ellos aprendieron a ver la vida de otra manera, primero a verla en grupo y no como individualidades, aprendieron que todo se resuelve "juntos", que la vida es Rugby y Rugby es su vida. Aprendieron la responsabilidad de entrenarse para no defraudarse y no defraudar al equipo, porque realmente es uno para todos y todos son uno y cada gota de sudor en la cancha es una gota colectiva de sacrificio y esfuerzo.
Mis hijos aprendieron con el Rugby que la solidaridad es en la cancha, como en la vida, hicieron la teoría del big bang en botines, una gran explosión en equipo que da origen a un universo de personas y su sol la ovalada, todos alrededor de ella en equilibrio y con energías para que no se apague.
Mis hijos, señor, también me retaron cuando desde afuera de la cancha con cámara en mano me salió un ladrido al ver que los golpeaban, que caían al pasto en cámara lenta (para una madre caen en cámara lenta, desespera). Me enseñaron a callarme y esperar, a tener paciencia, porque, como en la vida, tropezamos y caemos, pero también nos levantamos con la fuerza silenciosa que nos da el ser parte de un equipo. El Rugby los ayuda a crecer... a ser autónomos, a independizarse de los mayores y aferrarse a los catorce restantes.
Usted señor también siente bronca cuando no puede ir a verlos jugar???. A veces la vida nos lleva a estar ausentes en un partido, pero lo bueno del Rugby es que llegan a casa y pueden, con ese sentimiento, relatarte el partido entero en detalles y vos sentir que estuviste ahí, viendo, sintiendo, alentando y embarrándote con ellos.
La pucha señor, yo no sé si a ustedes le pasa lo mismo que a mí, pero el Rugby me enseñó que mis hijos (y sus hijos) son respetados como personas y como conjunto, que cooperar, sacrificio y pasión son primordiales para que crezcan sanos y con valores… a mí como mamá, el Rugby me dio hijos maravillosos, porque no es solo el tuyo, son todos, los quince y la ovalada los que aprendés a querer como propios también.
Señor, sigamos fomentando el RUGBY, sigamos alimentando pasiones y sueños...sigamos acompañando a nuestros hijos, en esta aventura sobre botines, porque el tiempo nos trae y traerá las maravillosas sensaciones de verlos SENTIRSE VIVOS Y FELICES".



