Buenos Aires, (NA)- El presidente Néstor Kirchner sostuvo ayer que «hay que hacer una profunda depuración de la Policía Bonaerense» y dijo que para ello «no basta con implementar discursos», sino que también hacen falta «acciones». «Hay que terminar con la hipocresía. Hay policías que deben ser fuertemente reformadas.
Y en la mayoría de los secuestros extorsivos hay involucrado personal de la Bonaerense», remarcó Kirchner.
El primer mandatario se pronunció de ese modo en una conferencia de prensa que ofreció en la ciudad chubutense de Puerto Madryn.
De ese modo, el jefe de Estado sumó un nuevo capítulo a la polémica iniciada entre la Nación y el Gobierno bonaerense de Felipe Solá en materia de combate al delito.
En ese sentido, las expresiones del presidente parecieron apuntar contra el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, cuando sostuvo que para disminuir los índices de inseguridad «no basta con implementar discursos; hay que implementar acciones».
En la misma línea de Kirchner se había expresado antes el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien afirmó que en el territorio bonaerense existe un mayor índice delictivo que en la ciudad de Buenos Aires porque allí existe «una estructura de soporte delincuencial muy aceitada», amparada en «oficiales y suboficiales» de la Policía. «No tengo ninguna duda de que el gobernador Felipe Solá tiene la misma vocación que nosotros de terminar con esto, pero es claro que hay una cuestión estructural a resolver, porque es impensable que muchas de estas cosas puedan ocurrir sin una estructura de soporte delincuencial muy aceitada», dijo Fernández.
En declaraciones radiales, el jefe de Gabinete destacó que «permanentemente aparecen oficiales y suboficiales (de la Policía bonaerense) involucrados en hechos delictivos», y advirtió que «allí hay que hacer un trabajo muy profundo y plantear una lucha ciudadana de afrontar la situación y ponerle freno».
De este modo, Alberto Fernández ingresó también de lleno en el debate sobre la crisis de seguridad, que volvió a incrementarse después de que el ministro de Justicia, Gustavo Béliz, afirmara que la situación de la provincia de Buenos Aires es «mucho más crítica» que en la ciudad de Buenos Aires.
La frase de Beliz fue pronunciada horas después de que la Policía bonaerense encontrara a un joven que había sido secuestrado en la localidad de Merlo hace nueve días, en un estacionamiento ubicado a dos cuadras del Obelisco porteño.
El hallazgo pareció detonar las diferencias entre ambos distritos, que aumentaron entre ayer y hoy, y esta mañana el gobernador Solá buscó enfriar los ánimos y negó que hubiera «celos» entre la Ciudad y el Gobierno bonaerense.
Pero el jefe de Gabinete no dio tregua y volvió a cuestionar la labor bonaerense en materia de seguridad, al asegurar que «la realidad también es que la gente siente, tiene la percepción, de que quien está llamado a cuidarla y a protegerla, ni la cuida ni la protege». «Estoy hablando del caso de la Policía bonaerense», dijo con toda claridad Fernández al rematar una frase que en su boca adquirió mayor dureza: «Hay que ver de qué modo se toma el toro por las astas y se pone fin a esta situación».
El funcionario sostuvo, en la misma línea, que la crisis de inseguridad bonaerense tiene entre sus componentes «una crisis institucional en la Policía que es real y deber se enfrentada contundente y claramente».
Mientras continúa sin aparecer el joven Pablo Belluscio, secuestrado hace 39 días, el funcionario dijo que los índices de inseguridad que se registran en la provincia de Buenos Aires «preocupan mucho» al Gobierno nacional y sostuvo que la situación «ha alcanzado niveles de desarrollo estructural singulares». «El problema en la provincia de Buenos Aires o en el conurbano parece tener una dimensión mayor que en la Ciudad», precisó Fernández.
La administración que conduce Felipe Solá lanzará el próximo lunes un nuevo plan de seguridad que consistirá en dividir el territorio provincial en pequeñas zonas y saturarlas con mayor presencia policial, según anticiparon fuentes del Gobierno bonaerense.



