La expropiación del 51% de las acciones de la petrolera nacional Y.P.F constituye el hito fundamental que demuestra el compromiso del gobierno nacional con la restauración de un país que había sido desarticulado durante la década de los ´90. La privatización de Y.P.F fue el ejemplo paradigmático del desguace del estado durante la administración Menem, donde las políticas económicas recetadas por el establishment financiero internacional fueron cumplidas a raja tabla por quienes rifaron el país, y todo su contenido.
Las primeras señales del gobierno de ese compromiso por restaurar el estado argentino fueron las negociaciones de la deuda en cesación de pagos con quita de capital, fuerte reducción de la tasa de interés y extensión del plazo de los vencimientos y el pago total de la deuda con el fondo monetario internacional. Se empezó así a ganar márgenes en términos de autonomía económica.
La estatización de las A.F.J.P también marcó un punto en donde se comenzó a poner fin al negocio especulativo de bancos y compañías de seguros con el dinero de los aportes provisionales de los trabajadores.
Ahora se anunció que luego de caso catorce años de predación de recursos naturales estratégico NO RENOVABLES se terminan los intereses de Repsol en Y.P.F.
Lo fundamental de esta decisión es que el desarrollo de un país esta vinculado con la disponibilidad y producción de energía para su sector productivo, y es esencial para el proyecto de desarrollo con inclusión social disponer de estos recursos. En primer lugar porque se debe generar energías que pueda ser comercializada a costos que permitan a las actividades ser competitivas, cuestión que iba en contra delos intereses de Repsol, ya que esto perjudicaba en sus ganancias.
Personalmente, la estatización de Y.P.F es un hecho trascendental en el sentido de que hemos luchado fervientemente contra quienes la han privatizado. Me toco ser concejal en ese momento y junto con el concejal Bellanguer en dicho contexto hemos presentado una serie de resoluciones en contra de la privatización, y que hoy Y.P.F vuelva a ser de TODOS los Argentinos es una gran satisfacción.



