La resurrección de Jesús es una verdad fundamental del cristianismo. Cristo verdaderamente resucitó por el poder de Dios. No se trata de un fantasma, ni una mera fuerza de energía, ni de un cuerpo revivido como el de Lázaro que volvió a morir. La presencia de Jesús resucitado no se trata de alucinaciones por parte de los Apóstoles.
Cuando decimos "Cristo vive" no estamos usando una manera de hablar, como piensan algunos, para decir que vive solo en nuestro recuerdo. La cruz, muerte y resurrección de Cristo son hechos históricos que sacudieron el mundo de su época y transformaron la historia de todos los siglos.
El domingo, casi a oscuras, María Magdalena llegó hasta el sepulcro y vio, con sorpresa, que la piedra de la entrada estaba removida. Fue en busca de Pedro y Juan, quienes al enterarse, corrieron a ver el sepulcro. Juan, que era más joven, llegó primero. Se agachó y vio los lienzos en el suelo, pero no entró. Pedro sí lo hizo. El sudario de la cabeza no estaba tirado, sino enrollado. Ingresó Juan, vio y creyó. Absortos, aún no entendían aquello de resucitar de entre los muertos.
María lloraba afuera. De pronto vio que dos ángeles reposaban en el sepulcro donde había estado el Señor. Uno de ellos le dijo: "¿Por qué buscas entre los muertos al que vive? No está aquí. ¡Resucitó!. Acuérdense lo que les dijo en Galilea".
La pregunta de los ángeles algo les quería decir,… la respuesta la encontramos en la misma Biblia. "Era necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día". Entonces ellas se acordaron de sus palabras, (Lucas 24:6-8)
Esto mismo es lo que debe ocurrir en nuestras vidas, primero conocer y reconocer que Cristo ha resucitado, luego acoger esta verdad en nuestros corazones, porque eso produce un cambio de vida para bien de nosotros mismos y finalmente dar testimonio de esta verdad, anunciar a todo el mundo que Cristo está vivo, y eso produce un cambio para bien de nuestro entorno.
Pero el anuncio no debe ser solo de palabra, sino, ante todo, una proclama que primero se vivió en nuestro interior, es decir cada cristiano debe vivir con el conocimiento íntimo de Jesús resucitado, dando testimonio de ese acontecimiento que cambio la historia de la humanidad y de cada persona.
Ya nada es igual, para aquel que ha descubierto que Cristo ha resucitado, ya no puede vivir sin esperanza en la vida eterna, no puede ir por el mundo actuando como si después de la muerte no hubiera nada más, sino que todas sus acciones apuntan a la meta última del cristiano: Vivir agradecidamente a Dios, vivir una nueva vida de acuerdo a su doctrina y consejos. Si lo haces, No te arrepentirás nunca de conocer íntimamente y profundamente a Jesús, muchos de nosotros lo hemos vivido y no quisiéramos volver atrás nunca más.
Vamos...te aliento a creer, te aliento a que no mires atrás, te aliento a que pienses en tu vida.... a tal punto que podes tener un Dios real y verdadero, dispuesto a relacionarse con vos...tener un Dios vivo... !Cristo no está muerto...gloria a Dios...Él está vivo....salí de tu situación de angustia y dolor...viví una nueva vida en Cristo Jesús, allí justo allí en dónde sentís que no la hay... sólo Cristo puede saciar tu sed!!!
Quien quiera que seas que lees este mensaje ¿Dónde estás buscando a Jesús? ¿Vives acompañado por un Jesucristo vivo?
Busca una iglesia que enseñe La Palabra de DIOS. ¡Dios te bendiga! y ¡Feliz Pascua!
¡Hasta la semana próxima!, si DIOS así lo quiere. Luís Rodas - Rivadavia 447 - Campana - Tel. 427296 - luisgurodas@yahoo.com.ar



