En ocasiones las sociedades incuban desequilibrios que la bonanza económica puede encubrir a corto plazo, pero cuya visibilidad no resiste el largo plazo. De repente saltan las alarmas cuando un hecho inesperado cobra vida en los medios; alterando la aparente tranquilidad.
Esto es lo que sucedió en Campana la semana pasada. Mucha gente desconoce la existencia de los Planes de Vivienda del Barrio Dignidad. Algunos menos recuerdan haber escuchado algún problema con esos planes. Otros más memoriosos o interesados en el tema van a recordar que se trata de un Plan de Viviendas signado por problemas de diverso tipo, desde la ocupación ilegal hasta las quejas por demoras o transparencia en su entrega.
El jueves pasado el Plan se cobró uno de los capítulos de violencia como Campana no conocía desde hacia mucho tiempo. A la ocupación ilegal de viviendas se sumaron actos de vandalismo al obrador y a la constructora de los planes, batalla campal que terminó con siete policías heridos.
Es de celebrar que en esta oportunidad (a diferencia de la ocupación anterior en 2008) la Justicia esté actuando. Lo curioso es el momento en que todo esto sucede. El momento en que la Provincia está reduciendo y/o demorando la coparticipación a los municipios y muchas obras se están demorando o parando por falta de fondos. La Justicia debería investigar no sólo el emergente. Debería ver cuál es el estado de las obras versus el Plan; cuál es la situación del financiamiento; si la ocupación fue organizada y en tal casos quiénes fueron los cabecillas o punteros y a qué sector político se vinculan. La Justicia tiene la palabra.
El modelo K sólo funciona con cash
Más allá del caso puntual, la violencia que rompió la calma de nuestra ciudad no hace más que recordarnos que el modelo K sólo funciona con cash para distribuir. Los problemas del transporte público, el traspaso del subte, el cierre de las importaciones, la reforma al Banco Central, entre otros, sólo muestran que están empezando a faltar fondos. Las políticas sociales sustentables buscan insertar a la gente a través de las herramientas fundamentales de la educación y el trabajo. Todos los demás instrumentos de política social (planes de vivienda, de ingreso universal, etc.) son importantes, pero a largo plazo si no están atadas a la inserción ocupacional de la gente van a ser paliativos, efectivos sólo mientras haya cash.
(*) Propuesta Republicana (Pro) - Campana



