La situación de los trenes en el país radica a tiempos pasados que nada tienen que ver con las políticas de transporte del gobierno de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner.
La falta de inversión de la empresa TBA, es consecuencia de la privatización y desregulación de la empresa por parte de los gobiernos de la década de los ´90.
En esta época, la desarticulación del estado como regulador y garante de derechos, a partir de privatizaciones y ajustes, endeudamiento y altos grados de corrupción, marcaron una época en donde se negocio la concesión de TBA en 1994.
Quienes pudieron acceder a este negocio, lo hicieron debido a su cercanía a la administración política del momento.
La posición tomada por Martín Sabbatella es correcta en el marco del proceso socio-político que vive el país, revocarle a TBA la concesión.
Por otro lado, al calor de los debates impuestos sobre el ferrocarril, debemos aclarar que sin una estructuración del mismo a nivel nacional, es muy difícil desarrollar un proyecto de producción y desarrollo, ya que para un país como el nuestro, de grandes extensiones territoriales, el ferrocarril seria una buena solución para el abaratamiento de costos de transporte y la disminución del uso de hidrocarburos.



