Como todos los años, la magia de los Reyes Magos envuelve de misterio, amor y alegría al mundo.
Siguiendo a la Estrella de Belén el nacimiento de Jesús los tuvo a su lado con sus ofrendas de oro, incienso y mirra.
Desde entonces se fue esparciendo y repitiendo la historia en estas fechas reviviendo aquella magia que con el tiempo se convirtió en una noche y un día muy esperado por los niños a quienes sus familias les van contando la historia bella.
Poner los zapatitos, con pasto y agua para los camellos esperando el regalo, es una tradición.
Y así se vivió anoche con Reyes Magos por doquier cumpliendo con la tradición de ofrecer sus regalos
Calles y avenidas se poblaron de Melchor, Gaspar y Baltasar con las cartitas tratando de dar curso a esas letras de pequeños pidiéndoles lo que sueñan.



