Pasadas las elecciones el micro ambiente político se normaliza y la sociedad en su conjunto vuelve a concentrarse en sus ocupaciones habituales. Para los gobernantes es la hora de iniciar o retomar su mandato y para la oposición llega la hora de avanzar en la construcción de una alternativa. Mayorías y minorías son parte del mismo juego de la democracia y el sistema necesita tanto a las unas como a las otras.
Las elecciones han demostrado un claro apoyo al Frente para la Victoria en todos los niveles de gobiernos. En particular debemos reconocer que en Campana la ratificación de la Intendente Stella Giroldi está más basada en los meritos de su gestión que en las debilidades de la oposición.
La cantidad de obras públicas de los dos últimos años sin duda ha sido valorada positivamente por la ciudadanía. En una democracia madura los partidos políticos se alternan en el ejercicio del poder y de esa alternancia surge la energía que renueva la gestión del Estado para seguir avanzando.
En Argentina, a todo nivel, estamos muy lejos de esta situación que es muy común en las naciones más avanzadas. En los próximos meses y años existen muchos desafíos. El más inmediato es el económico, puesto que independientemente de la visión que se tenga, están claras las alarmas que está encendiendo la economía local como la significativa fuga de divisas, los problemas del comercio administrado con nuestro principal socio comercial y el uso de la capacidad industrial. Sin embargo, también se avecinan grandes desafíos políticos e institucionales, el principal de todos es la necesidad de dotar a nuestro país, en todos los niveles, de una alternativa política competitiva; que sea efectiva para ganar elecciones y gobernar.
En 2010 el Pro, a cinco años de su fundación, cumplió un hito al ser reconocido como partido político de orden nacional. Luego de estas elecciones donde el Pro decidió no presentar candidatos a Presidente, Gobernador, ni Intendente se nos plantea ahora el gran desafío de construir una estructura, bajo el liderazgo de Mauricio Macri que ha quedado posicionado como el principal dirigente en condiciones de liderar una alternativa opositora. En este desafío, sin duda, se encontrarán otros partidos de oposición y de la efectividad de cada uno estará la posibilidad de dotar a nuestro país de esa energía que le falta para renovarse y continuar avanzando, corrigiendo errores y capitalizando las oportunidades del mundo en los tiempos que nos toca vivir.



