Supo lo que quería ser desde la unión de las dos primeras células. El proyecto se fue modelando con los años: desde el niño optimista al adolescente audaz, del joven comunicativo hasta el hombre maduro, emprendedor y autodidacta. Una combinación de factores que dieron por resultado a un personaje singular. Maestro de varias generaciones de periodistas a las que inyectó su amor por la palabra. Palabra que es su arma de trabajo, arma que emite cartuchos de amistad. Amistad que danza en los que lo conocemos y apreciamos.
Lleva pinceladas de la luna en su rostro, el cuerpo voluminoso y cansado, una mirada cristalina, franca y un carácter alegre. Se lo podría imaginar viviendo incorpóreo dentro de un diccionario de donde transpira su capacidad de hablista. Cultiva el respeto y el amor por el buen decir y cosecha el reconocimiento de los vecinos de la comarca y sus amigos. No ha perdido las ansias de aprender algo nuevo cada día, con proyectos, o sea, la mirada hacia delante.
Amante de los versos del Martín Fierro, nada en su salsa delante de un micrófono. Recorrió los caminos de la publicidad y el cine como empresario, del periodismo en medios locales y de la ciudad de Buenos Aires, de la literatura y la docencia desde donde, aún con sus 86 años, sigue dando batalla armado de sus dos grandes amores (con el perdón de Elida su esposa): la filología y la lingüística. Fue funcionario muchos años del área de Prensa, de la ciudad que adoptó como propia. Que más se puede decir de quien llegó a conocer a Carlos Gardel y entrevistó a Jorge Luis Borges, para no tener que citar las decenas de escritores, músicos, periodistas y artistas que ha frecuentado.
En una ceremonia realizada el domingo 28 de agosto en el hotel Marriott Plaza de la ciudad de Buenos Aires, su nieto Pablo Larrañaga recibió, en su nombre, el premio Santa Clara de Asís año 2011, distinción que reconoce los valores culturales y morales, la información veraz y la creatividad en los medios de comunicación y que es otorgada desde 1966 por la Liga de Madres de Familia.
Todos los martes recibe el cariño de sus alumnos en el Taller Escuela Mariano Moreno (TEMM). Afecto que con rara alquimia cobra fuerza porque logra elevarlo de su sillón de todos los días para depositarlo en el aula, lugar donde no siente las limitaciones del físico y el tiempo. Querido Ismael Garzón: los alumnos y profesores del TEMM lo felicitamos por tan merecido premio y anhelamos que la comunidad toda se sienta tan orgullosa como nosotros porque creemos, más allá de todo comentario, que ya pertenece al patrimonio cultural de Campana.



