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» Este artículo corresponde a la Edición del miércoles, 31/ago/2011 de La Auténtica Defensa.

Cucharas de Plata
Escribe: Oscar Serrano




"CUCHARAS DE PLATA" es el nuevo libro de Omar Morgante, y después de leerlo no queremos pasar esta existencialidad sin saludarlo. ¿Se trata de un en-cubierto homenaje que hace el poeta a diversos autores que allí cita? ¿o es una parodia desenfadada de la solemnidad poética de lo ajeno?

Un libro que gusta desde el comienzo mismo, un poemario que lo muestra a Omar Morgante como una de esas criaturas de la floresta que se visten con la ropa que le ofrece el entorno para evitar mordiscos y zarpazos, aunque en este caso el poeta lo hace para mostrar su habilidad de encender versos sin duda suyos, muy suyos por más que busquen semejarse al otro. Como un juglar travieso se vale de estilos, de otros y siempre resurge con su propia sensibilidad entre tantas pieles ajenas. Delicioso poemario.

Parafraseando a Whitman y poniendo en alerta su poesía, no nos dice "me celebro y me canto a mi mismo" No, Morgante asoma con:

"Los celebro y de ustedes

yo mismo canto".

Al parecer repite a Arquíloco. Pero es otra su musa y más socarrona.

"Soy un guerrero de mi señor

y las musas a veces me son propicias.

Yo soy, también, un esclavo de Eros".

¡Vean la belleza que consigue de jugar con Safo!

"La luna se queda sola en su lenta sombra

y yo doy vueltas y vueltas

buscando tu cuerpo entre las sábanas

sin poder apagarme".

Toma como suyo el antiguo tono de los cananeos y juega a ser Salomón o la Sulamita

"He aquí que tú eres hermosa, amiga mía.

A yegua de los carros de Faraón

te he comparado.

He aquí que tú eres más bella;

tus ancas son ánforas asentadas

sobre alfombras suntuosas.

He aquí que tú eres hermoso, amado mío,

semejante a un joven caballo.

Nuestro lecho huele a flores silvestres.

El techo de nuestra casa brilla estrellado

sobre los cedros y el ciprés".

Juega con Ezra Pound y lo hace con propiedad. Lo que leemos es Pound-Morgante:

"Escribo esta línea para una persona.

Ustedes no podrán leerla

ni como un rastro en la arena;

sólo a ella no se le escapará en el viento.

Oh mundo, lo siento por ti,

que no la conocerás".

No conocer la suerte es lo apropiado. Dejemos a Tiresias con sus pronósticos y ventanas al porvenir. La ansiedad de Odiseo no se comprende.

"Si supieras qué fin nos han destinado los Dioses,

sería tan nefasto para nosotros, ni siquiera lo intentes.

Allá afuera el cruel invierno agita el mar contra las rocas,

míralo, puede ser el último invierno que miremos.

¡Aquí esta perla donde Omar Morgante juega a ser Omar Khayyam!

Bebe tu copa de vino hasta el fondo

y arrójala contra la pared,

así, también, pulveriza en trizas toda esperanza.

Ahora mismo el tiempo se nos escapa,

cosecha los mejores instantes de este día

y del porvenir no esperes nada".

"Apenas tengo para ofrecerte; un pan

una copa de vino y algunos versos afortunados

que escribí en la noche bajo la luz de las estrellas;

pero no te cambiaría ni por todo el harem del sultán".

La belleza indiscutible del poema, la emoción que da la pura poesía donde juega a ser Li Po.

"Navegando el lago Flor de Durazno,

detrás de la montaña azul asoma la luna.

Las grullas ya pasaron el monte de bambú,

ahora habrán llegado cerca de la muralla.

Al bajar la cabeza te recuerdo,

llevo tu suave pañuelo de seda en mi mano,

mucho más suave es, Wang Lun, tu piel

cuando tu vestido cae a los pies de mi cama".

Estos cubiertos de plata nos traen recuerdos de otros comensales, y es en base a estas y otras invitaciones, con que Omar Morgante hará de su menú algo tan singular. Cosas serias de la vida dichas con esa seria poesía suya, poesía que juzga con benignidad a los lectores de poemas sin comentarios, que no le cuentan de la emoción que le produce sus poemas. Yo si quise contarle. Y esto no es sólo con las cucharas, también ocurre con los demás implementos, sean tenedores, cuchillos o cucharones de plata. Y yo quiero meter la cuchara en este juego de poemas, en esta fiesta de imágenes desplegadas con que Morgante busca la complicidad del lector.


 
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