Un viejo fabricante de violines escogía, para la confección de sus instrumentos, el lado norte de los árboles, pues era, según su acertado criterio, el lado que enfrentaba los más feroces vendavales. Cuando las tempestades asolaban los árboles, batiendo violentamente en contra de ellos, envergaban y gemían, pero era eso que les daba la fuerza. El fabricante de violines, decía: "Ellos están simplemente aprendiendo a ser violines." (Jeris E. Bragan)
Muchas veces nos sentimos como árboles alcanzados por tormentas... Los vientos de sufrimientos nos asechan. Rayos y truenos nos muestran las luchas financieras. Nubes negras de soledad y abandono nos llenan de angustia y desesperación.
Intentamos abrigarnos de la tempestad espiritual que nos quiere amedrentar, y no encontramos un lugar adecuado. Corremos para un lado y para otro, gemimos, lloramos, pero todo parece en vano.
¿Y qué es lo que podemos esperar de tal situación? ¿Podríamos tener algún provecho de las luchas enfrentadas? ¡Sí!... Es posible -- o casi cierto -- que tales momentos servirán de fortalecimiento para una vida plena de grandes conquistas y victorias. Las dificultades, cuando las sobrepasamos, nos llenan de fe y esperanza. Los obstáculos, cuando los superamos, fortalecen nuestros músculos espirituales. Los vientos impetuosos, empujándonos para allá y acá, nos darán un equilibrio y una vida de confianza, difícil de derribar... Cuando atravesamos, con éxito, las intemperies de la vida, nos preparamos para continuar el resto del camino en solo firme y pavimentado.
Si tú en este momento estás enfrentando tempestades en tu vida personal, o conyugal, o profesional, no te deje abatir. Persevera, cree que, te estás disponiendo para una vida victoriosa y bendita... Tomando como referencia nuestra ilustración, estás aprendiendo a ser un violín espiritual.



