Mi Luz Crística no vino a vuestro planeta sólo para invitaros a la redención, sino que miles y miles de años antes ya se había extendido a otros mundos donde existían hombres creados por Mi Padre, Rey del Universo. En miles de otros planetas la redención fue aceptada y yo no fui crucificado. No fui condenado a muerte por los hombres, sino que fui acogido como El Mesías, como El Legislador Universal de las leyes de Mi Padre que está en los Cielos. Millones y millones de civilizaciones fueron premiadas y les fue concedida lo que vosotros llamáis "angelicalidad".
Es decir, la posibilidad de tener una Ciencia Espiritual evolucionadísima y una ciencia humana y tecnológica para vosotros de ficción. Las legiones de ángeles de las que habla el Evangelio, se refieren a estas civilizaciones que, desde hace milenios, han aceptado la redención y se han vuelto "Milicias Angélicas" al servicio de la Inteligencia Omnicreante. No os asombréis de cuanto os digo y que puede pareceros incomprensible.
Esto es debido a vuestro orgullo, a vuestra presunción, a vuestra incapacidad de comprender las Leyes Universales y las exigencias de la Obra Creativa. Vuestra especie no ha evolucionado porque vosotros, hombres de la Tierra, habéis desobedecido. Habéis rechazado la oferta de poneros al servicio de La Creación, y entonces, no recorriendo el sendero de la evolución, habéis quedado anclados en la animalidad, involucionados espiritualmente; progresando sólo desde el punto de vista material y tecnológico, pero no del moral y espiritual, condenándoos a una existencia infeliz y cargada de sufrimientos y angustias.-Vosotros, hombres, habéis quedado encerrados entre los muros de vuestra aislada ciudadela cósmica y no habéis querido ver y abrazar al Cosmos. También es verdad que aquellos que deberían haber sido Mis Ministros y representarme en el arco de los siglos se desposaron con el poder material y temporal desde los tiempos del Imperio Romano, compartiendo las estrategias del mal y empobreciendo el Mensaje Universal y Divino que Yo les había llevado.
En las convivencias con el poder fueron involucradas todas las religiones y de esto nace "el Dogma", "El Misterio", y todo lo que podía invalidar y ocultar La Verdad que habían traído los grandes Maestros Universales. Pero La Verdad no puede ser encerrada en un dogma o en el misterio, ni tampoco pueden explicarla los errores de la violencia, de la muerte, de la Santa Inquisición, de las Guerras Santas, de todo cuanto era y es contrario a aquello que les había invitado a hacer.
Hoy, la que dice ser Mi Iglesia, la Iglesia Católica Apostólica Romana, es un Estado material, político y burocrático, así como son todos los otros que se reparten los territorios de este planeta dividido. También es cierto que, además de Mi, otros Hijos del Padre Celeste vinieron a vuestro mundo: Mahoma, Krishna, Buda, Confucio... cuyos mensajes universales fueron relegados a templos de piedra, a iglesias, a sinagogas, y fueron el pretexto de un escándalo divino: las guerras de religión que costaron y cuestan todavía millones y millones de muertos.-Es por esto que no podéis comprender la gran Verdad del tiempo de todos los tiempos; es por esto qué todavía andáis a tientas en la oscuridad de vuestras disoluciones y no conseguís entender este lenguaje que os traigo; pero la Verdad es ésta y muy pronto se manifestará con toda su real magnificencia. Aquellos que han realizado los Valores Crísticos y Universales se salvarán y entrarán, por derecho, a formar parte de la gran familia cósmica. También es cierto que la Tierra está saturada de contaminación, de violencia, de destrucción, de injusticia y de muerte, y esto, por una ley imperativa del Cosmos, que es la de causa y efecto, repercutirá contra vosotros mismos y producirá una gran selección. Cuando Yo dije "y luego veréis venir al hijo del hombre con gran Potencia y Gloria sobre nubes del cielo, para juzgar a los vivos y a los muertos", quise significar que Mi Manifestación ocurrirá cuando este proceso de autodefensa de la Tierra esté en su límite máximo y ciertísimamente decretará el fin de todos aquellos que han preferido anteponer el odio al amor, la injusticia a la justicia, la guerra a la paz, la división a la fraternidad, el egoísmo al altruismo, la indiferencia a la solidaridad, Mammona a Dios."En la casa de Mi Padre hay muchas moradas. Si no fuera así os lo diría, porque Yo voy a prepararles un lugar. Cuando Yo me haya ido y os haya preparado el lugar, de nuevo volveré y os tomaré conmigo para que vosotros también estéis donde Yo esté." (San Juan, Cap. 14).
Del Cielo a la Tierra
El Maestro Jesús.
Porto Sant´Elpidio, Italia. 16/02/93.20:00 hs. A través de Giorgio Bongiovanni (estigmatizado)
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