De vez en cuando hay que creer en algún sueño, pues todo lo que ves puede ser real". El aula se volvió pequeña y las paredes palpitaban. Fue el momento en que las estupendas interpretaciones de Antonella Ocampo Tizón y Matías Duhart con la dirección musical de Joe Traghetti inflaron de goce los corazones, que se expandieron hasta transmitir sus latidos a la sala. Esta canción de Traghetti, cuya letra derivada le da título al Concierto de Musicales "de Voz en cuando", estremecía en los oídos y junto a otras, fue parte de la clase del pasado martes 31 de mayo en la primera hora, dedicada a Historia de la música en el Taller Escuela Mariano Moreno (TEMM).
En esos instantes, donde el sentimiento se hace voz, que luego se transforma en emoción, que imperceptiblemente viaja en delicadas ondas, derrite las barreras y es levadura del espíritu, es cuando los estudiantes de periodismo se preguntan: ¿cómo opinar sobre la vibración, agitación o trastorno que provoca la música al dejar una huella en el alma? Por suerte no tenían que responder, solo dejarse llevar en un compendio de comedias musicales famosas de todos los tiempos y temas compuestos por el mismo director. Un adelanto de lo que será el espectáculo, con la calidad que abona su formación técnica y artística, del próximo sábado 4 de junio a las 20:00 en el Resto-Bar LA ESTACIÓN.
Los otros módulos del día, como parte de la orientación específica y la educación formativa integral, fueron dedicados a Periodismo e Historia Argentina, respectivamente. Ismael Garzón se refirió al diario como el libro de cada día, que con argumentos múltiples e historias paralelas permite ejercitarse en la lectura, enriquecer el vocabulario, desarrollar capacidad intelectual. El modelo agroexportador, la democracia restringida y el fraude electoral en el período conocido como la Generación del 80 fueron los temas abordados por Alejandro Solís, siendo este período de la historia argentina y sus orígenes el eje donde giran el resto de las materias que se cursan este año en el TEMM
Volviendo a la etapa inicial: "el que se rinda por no luchar, lo pagará", interpretaban Antonella y Matías, letra del musical "Los miserables", que lleva por título el de la obra más conocida escrita por el gran novelista francés Víctor Hugo publicada en 1862. Este fragmento parece ser la palabra en silencioso testimonio de nuestro director, Ismael Garzón, que con admirable voluntad vence sus limitaciones acompañando su equipaje y a la vez fue el mensaje íntimo y profundo, adjunto con el aplauso final, de los alumnos del taller al apreciado profesor Joe Traghetti, augurando el que seguramente recibirá luego de la citada actuación.



