¿Qué espera la mayoría del personal de salud para conocer y hacer efectivos los derechos sexuales y reproductivos?
Aún hoy pese a haber bastante información disponible, los médicos y el personal de salud desconocen que las mujeres tienen particulares derechos en relación a su vida sexual y reproductiva.
Aún hoy algún médico se muestra sorprendido al escuchar que la ligadura de trompas es legal y que no se necesita ninguna autorización judicial para realizarla, ni mucho menos el permiso del marido.
Aún hoy alguna obstetra admite sin ruborizarse que no le dice a las jóvenes de menos de 30 años que la ligadura de trompas es su derecho, argumentando que todavía tiene tiempo de engendrar más hijos, desconociendo a la mujer como persona capaz de decidir si quedar o no quedar embarazada. En este caso la ciencia médica cree saber que es lo que más les conviene a las mujeres, y más si estas son pobres.
Y si usted no posee suficientes recursos económicos y su hija queda embarazada producto de abusos o una violación, es muy probable que en el hospital no le realicen el aborto no punible al que tiene derecho, alegando la falta de una autorización judicial -totalmente innecesaria- u objeción de conciencia, en el mejor de los casos. Y así fuera argumentado esto último, el hospital no le procurará un servicio alternativo para realizar la interrupción del embarazo.
Una ley nacional también dispone el derecho de las mujeres a estar acompañadas en el momento del parto por una persona que ella elija. Pero, obviamente, esto en los hospitales que dependen de provincia o municipios ya es considerado un lujo.
¿Cuáles son los derechos sexuales y reproductivos de los niños, las niñas y los adolescentes en nuestro país?:
a. Obtener información y orientación completa, veraz y suficiente sobre su cuerpo, sus funciones y procesos reproductivos expresados en términos sencillos y comprensibles para que puedan tomar decisiones y favorecer el auto- conocimiento.
b. Disfrutar de una vida sexual saludable y placentera, libre de discriminación, coacción o violencia.
c. Ejercer su preferencia sexual, libremente y sin sufrir discriminación, coacción o violencia.
d. Elegir si tener o no tener hijos y con quien tenerlos, el número de hijos y el espaciamiento entre sus nacimientos.
e. Acceder a una atención gratuita e integral de la salud sexual y reproductiva.
f. Acceder a métodos anticonceptivos seguros, asequibles y de calidad y elegir el que más se adapta a sus necesidades, criterios y convicciones.
g. Obtener los métodos anticonceptivos en forma totalmente gratuita.
h. La intimidad, igualdad y no discriminación en la atención de la salud sexual y reproductiva.
i. Recibir una educación sexual integral, conforme a derechos e información veraz, adecuada a los niveles de desarrollo de las personas.



