Lo que voy a contarles ahora es parte de la historia de una niña llamada Bodhi, quien me enseñó a resignificar la vida, a encontrarle un sentido y a iluminar mi camino.
"Bodhi creció creyendo todo, absolutamente todo lo que le decían. Para qué cuestionar, si confiaba plenamente en la veracidad de lo que le contaban y enseñaban. Siempre recordaba lo que escuchaba: "Lo más importante es estudiar para ser alguien en la vida" Es que su identidad pasaba por ser una profesional, qué tipo de profesional, aún no lo sabía. Lo que sí sabía, era que si no tenía un título iba a desaparecer, iba a dejar de existir. Por eso esta niña ejemplar, que estaba en camino de ser alguien algún día, ya que en ese momento parecía que tampoco era alguien, compró la historia. Y se acostumbró tanto a usar su cabeza para estudiar, que un día se volvió sólo mente. Como Bodhi creía tanto en lo que escuchaba, también compró la historia que la sociedad le contaba. Ahora, parecía que con estudiar no se alcanzaba a "ser alguien", ahora también era necesario tener la ropa de moda, las marcas más conocidas, y si eran las más caras mejor. Tenía que tener un auto, viajar por lugares exóticos, tener, tener y tener más. Así fue como Bodhi a lo largo de los años siguió comprando historias. Con el tiempo no sólo estaba en juego su identidad tan esperada, sino también su felicidad inalcanzable. Es que nunca era suficiente, siempre había algo más para comprar, algo más que hacer, para llegar a ser totalmente feliz.
Así transcurría la vida de esta niña que comenzó a convertirse en mujer, una mujer llena de preocupaciones. En donde parecía que el que más quejas tenía, el que más pesada tenía su mochila, era mejor visto. Y como Bodhi era ejemplar en todo lo que hacía, también cargaba su mochila con problemas, muchos problemas. Así que su vida consistía en transitar un camino, con una pesada e incómoda mochila, en busca de una identidad y una felicidad que nunca llegaban.
Hasta que un día, igual a cualquier otro, mientras recorría este camino llegó a un punto en que se terminó, no tenía para donde ir. De pronto, se dio cuenta que al intentar hablar con otros para que le dijesen qué hacer, no podía escucharlos. Qué haría ahora sin camino y sin poder escuchar historias para creer. "Hechos trágicos sí los hay" pensó Bodhi en ese momento. Y el tiempo se detuvo por un instante, se fue el espacio y apareció la nada. Ya nada importó y su mente se borró. Fue allí cuando de la nada apareció todo, entonces recordó su nombre, Bodhi; y recordó su significado, despertar, iluminación. De esta manera, se fue iluminando y se preguntó algo que no recuerda haberse preguntado antes: "Para qué?, Para qué existo?, Para qué la vida?, Para qué suceden las cosas? Cuál es mi misión? Cuál es mi verdadero ser?" Es así como se produjo un nuevo comienzo, el devenir de un despertar, un renacer.
Ustedes se preguntaran qué pasó con Bodhi luego de éste despertar. Pues ella volvió a comenzar, ahora está pintando un cuadro. Está pintando el cuadro que quiere ver. Es su propia artista y creadora. Es quien elige cómo quiere que sea su cuadro, elige los colores, los materiales que va a utilizar, las texturas, elige libremente. Muchas veces se desafía, cuestiona las historias que escucha y también se cuestiona las que ella cuenta. Y encontró que su identidad siempre la tuvo siempre con ella, muy dentro suyo y que la felicidad está formada por momentos que ella misma puede crear. Y así como crea y pinta sus cuadros, también crea y pinta su vida."
¿Cómo es tu cuadro? ¿Cuál es tu propia historia? ¿Es la historia que queres seguir contándote? ¿Cuál es tu verdadero ser, tu esencia?
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