Será muy difícil acostumbrarnos a no ver mas a Gotardo, por las calles de nuestro querido Campana, al que amó entrañablemente y a fuerza de talento logró convertirse en un personaje emblemático de la cultura local, a tal punto que un acto cultural sin su presencia no parecía ser tal.
Su faceta de escritor fue reconocida a nivel local, nacional e internacional como charlista a las pocas palabras cautivaba al auditorio que escuchaba con avides sus anécdotas e historias del Campana de otros tiempos.
Como historiador de su patria chica fue un tenaz buceador de una rigurosidad encomiable.
Pero lo mas digno de destacar son las virtudes humanas que adornaron su persona su Don de bien, su humildad, su palabra de aliento, su abrazo amistoso, su oportuno consejo, en definitiva una vida ejemplar al servicio de la cultura campanense.
Como recuerdo personal, retengo en mis oídos su llamada telefónica después de que yo borroneara alguna nota en este medio, que yo se distaba de tener mérito alguno, pero igualmente recibía su llamada felicitándome y alentandome a que siguiera escribiendo, cuanta generosidad, cuanto amor derramado a manos llenas.
He tenido el inmenso placer de sentirme su amigo y el de compartir gratísimos momentos junto a él y su esposa Nélida y además de compartir un libro de historias tangueras que fue presentado hace pocas horas y en el que Gotardo escribiría la que sería su última nota.
Gotardo Esteban Croce, un personaje del que Campana nunca podrá desprenderse porque su obra le esta intimamente ligada, los campanenses tampoco podremos olvidar su figura transitando nuestras calles y a cada paso, como lo decía hace pocos días nuestro intendente, saludaba un amigo de los que dejó una legión, pero además no podremos olvidarlo, porque será muy difícil que en nuestro camino encontremos una persona de tan bellas virtudes morales e intelectuales.
Llegue a su querida esposa Nélida Calvo, y a su hijo Osvaldo mi más sentido pesame y para Gotardo mi aplauso por el legado de su obra.



