Muchos de nuestros dirigentes políticos se definen en función de ideologías. Empleando diversa terminología algunos se definen de izquierda, progresistas, liberales, etc. En abstracto, es positivo que un líder tenga cierta "ideología" en la medida que ello refleja un conjunto de valores. En los países maduros, ese conjunto de valores es tan compartido entre gente de distinta "ideología" que un socialdemócrata y un conservador (por ejemplo) se diferencian en aspectos sutiles, que marcan sus distintas preferencias o tendencias.
En esos casos la ideología se asemeja a una identidad, a partir de la cual grupos de distinta extraccion construyen consensos. En nuestro país la regla es que el empleo del termino ideología mas que para construir consensos se emplea para levantar barreras y tapar realidades. Esto denota un grado de inmadurez civica que lleva en los extremos a perdonar todos los errores de los que responden a mi ideología y a condenar todo lo que hacen quienes responden a las ideologías opuestas. Como en todo orden de la vida, tenemos que aprender a separar la paja del trigo. Si el foco es la solución de los problemas de la gente, la ideología debe permitir tender puentes para lograr consensos en la mayor cantidad de temas posibles.
En un nivel inferior se encuentran los "modelos", conjunto de políticas publicas orientadas a cumplir determinados objetivos. El uso del termino modelo en Argentina también ha sido vapuleado. Por ejemplo, que modelo "progresista" puede llevar a manipular la Justicia, truchear las estadísticas de inflación, o fustigar a la prensa libre? Ninguno.
En el fondo de todas estas cuestiones radica la esencia de nuestros problemas. Estamos como estamos, habiendo probado distintas ideologías y aplicado distintos modelos; porque el problema no radica en ellos. Nuestro principal problema es la demagogia. Esta consiste en apelar a las emociones (miedos, sentimientos, amores, etc.) para ganar el apoyo popular, ayudado por la retorica y la propaganda. Cuando la demagogia es efectiva, cualquier cosa sirve para tapar la realidad (y la corrupción, la ineficacia, etc.). Cuando se activan las emociones se polarizan en nuestra mente los hechos y se termina afectando a la razón.
Por eso en cualquier orden de la vida (en la familia, el trabajo, los negocios, la política) debemos aprender a "manejar" nuestras emociones si es que pretendemos tomar las mejores decisiones. Escuchando a nuestros sentimientos, pero dejando actuar a la razón.
En la esfera de nuestras decisiones politicas (todos tomamos decisiones politicas en democracia) debemos aprender a distinguir lo que esta bien de lo que esta mal, sin perjuicio de que quien lo haga sea de nuestra u otra ideología o aplique nuestro u otro modelo. El progreso humano no ha sido obra de una sola ideología ni se ha alumbrado bajo un solo modelo. El progreso ha estado dictado por el empleo de la razón.
En estos años se definen muchas cosas en la vida del ser humano. Los avances de la ciencia y técnica, la aplicación de la tecnología a distintas esferas, los reacomodamientos en la economía mundial, entre otros, darán lugar a grandes cambios en el mundo.
Este año electoral es, en consecuencia, clave para nuestro país. Vamos a decidir como gestionamos nuestros gobiernos (nacionales, locales) para aprovechar las oportunidades y mitigar los riesgos de estos cambios vertiginosos que acontecen en el mundo y que si nos quedamos quietos nos pasan por arriba.
Pero si estamos a la altura de la circunstancias podemos obtener altos niveles de bienestar para nuestra gente. Por todo ello, desde el espacio del Pro vamos a privilegiar los consensos amplios en temas y areas concretas. Es mucho lo que se decide en este año clave.
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