Feliz Navidad y Año Nuevo, y que Dios en este nuevo año recobre un nuevo significado en tu vida. Jesús quiere que lo recuerdes todos los días de este nuevo año en tu vida.
Él quiere entrar en tu corazón y gobernar tu vida en este nuevo año.
Como lo dice en el Apocalipsis 3:20: "He aquí yo estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre su puerta, entraré a él y cenaré con el y el conmigo."
Invítalo a tu corazón. Invítalo a perfeccionar más tu vida, con tus propias palabras.
Quienes hemos vivido algunos años, hemos oído infinidad de veces las promesas y los propósitos que se proponen las personas de cambiar de vida cada primero de enero, y realmente si estos propósitos se hubiesen cumplido, el mundo en que vivimos ya sería un paraíso sobre la tierra. Sin dudar de la sinceridad en que se hicieron, por lo menos los primeros días, para cumplir esas promesas. Ahora analicemos la realidad, y para ello nada mejor que proponerte un ejercicio.
Haz una lista de las cinco cosas más importantes que prometiste hacer hace un año, y marca con una nota del uno al diez la medida en que has alcanzado la meta propuesta. Dejemos de lado las metas económicas, tomemos las metas espirituales y familiares (ser más honesto, menos agresivo, más espiritual, mejor marido o esposa, mejor padre o madre, mejor hijo, mejor estudiante y/o trabajador) y las demás que se te ocurran. Ahora suma las notas y saca el promedio, para ver si has logrado cumplir tus promesas del año pasado.
¿Cuál es el recurso que nunca falla, mientras lo apliquemos todos los días de nuestra vida? "Cristo" El vino para darnos vida, y vida en abundancia, pero El no fuerza nuestra voluntad, y sólo obra en la medida en que rendimos nuestras vidas a El. Hace su obra por medio del Espíritu Santo que El nos envió, pero el Espíritu Santo no impone, solo trata de convencernos y ayudarnos a lograrlo.
Lo primero que necesitamos hacer es escudriñar las escrituras (Su Palabra), y acudir a Cristo. Los que ya lo hemos invitado a nuestra vida, el Espíritu Santo mora en nosotros, si confesamos nuestros pecados a Dios, estamos en Paz con Dios, el Espíritu Santo nos guiará y ayudará en nuestras debilidades. Debemos entregar nuestros cuerpos en sacrificio vivo (espiritual) para poder comprobar cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (Romanos 12:1).
Una vida entregada sin condiciones a la voluntad de Dios es una vida feliz. Eso no te evitará las pruebas de la vida, pero te dará una plena conciencia de la presencia de Dios y de su paz, en tu corazón. Piensa como el Apóstol Pablo mientras estaba encarcelado en Filipos en la celda, con los pies en el cepo, cantaba alabanzas a Dios. Solo la obra del Espíritu Santo en el corazón puede producir una obra tan asombrosa en un ser humano.
¿A quién piensas acudir para cumplir tus objetivos de mejorar? Permíteme citarte un versículo de la Palabra de Dios. "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. (Juan 6:68)
Que Dios te ayude a aferrarte al Único que puede ayudarte a vivir no solo un año nuevo, sino una nueva vida transformada por el poder de Dios.
Que el Señor nos bendiga ricamente en este nuevo año, y c/u podamos alcanzar nuevos desafíos. Busca una Iglesia donde se predique a Cristo y La Biblia, "La Palabra de Dios"
¡Hasta la próxima semana, o sea el año que viene! ¡Dios te bendiga!
Luís Rodas
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