Gabriel había nacido en el campo, y en su infancia rural aprendió los grandes valores de la educación , de pescar pegado al río y de largas charlas de mate amargo al lado de su padre. Como un niño común participaba de campeonatos barriales y subido a alguna camioneta se abría lugar entre sus compañeritos que le daban paso a ese regordete medio rubio que jugaba al futbol solo para divertirse
En la adolescencia, en un baile de su pueblo, conoció a una chica que de tan linda que era bailaba cinco minutos con cada chico, con Gabriel, que la miraba desde hacia tiempo solo bailo dos, pero le alcanzo para darse cuenta que alguna vez seria su esposa.
En uno de esos campeonatos escolares, al gordo Gabriel, lo vio un busca talentos que le prometió probarlo en un equipo de primera. Mucho trabajo costo convencer al padre del gordo, para que lo dejara, no sin antes terminar libre el quinto año de la secundaria. En su educación paterna no había mucho lugar para el deporte, su padre quería que estudiara, el futbol no es para siempre.
En la primera practica demostró su fuerza y potencia goleadora, fue fichado inmediatamente y por un momento Gabriel se lamentó porque tenia que dejar el básquet, otro deporte que practicaba tanto o mas que el futbol. El campo, el río, las charlas de mate con su padre y la chica que había conocido en el baile que ya era su novia, tendrían menos tiempo para él, pero su mente abierta por el estudio y su educación forjada por largas charlas con su familia, le permitieron dedicarle el tiempo a todo eso. El futbol, el deporte, es divertido, pero sacrificado, es un juego que se juega con sacrificio decía..
Cuando le preguntaron el apellido para ficharlo al rubiecito alto, al gordo como le decían no costo mucho entenderlo, " Batistuta. con B larga así como suena nomás."
Gabriel Omar Batistuta, el que alguna vez se subió a la camioneta mezclado entre otros chicos para jugar en campeonatos rurales, también se subió al colectivo de la Selección argentina.
Fue el máximo goleador de la selección (56goles) máximo goleador de la Fiorentina (207 goles), dos veces campeón de la Supercopa de Italia, campeón y goleador de la Copa America en 1991, convirtió en toda su carrera 352 goles en 623 partidos.
Nada se logra sin sacrifico, todo lleva su tiempo, empezando desde abajo, conociendo y sembrando camino. Hoy tenemos una adolescencia de necesidades rápidas, que quema etapas sin haber aprendido de la anterior. Son muy pocos los que aceptan el sacrificio del deporte. Les encantaría jugar en los grandes equipos, pero no van a las practicas, les gusta dormir hasta tarde, y la "minita" de anoche es una mas en la lista.
Miles de futuros Batistuta, juegan en las ligas y en campeonatos locales, pero el abecedario a veces se equivoca, en este caso la palabra sacrificio está antes que éxito
Hasta el próximo domingo…
NESTOR OSCAR BUERI
Observador y Coordinador de Grupos
Psicólogo Social
nestorb:ps@hotmail.com



