Consideramos valioso en nuestro rol profesional con niños, ocuparnos de temas que están en relación con la crianza; cada vez más nos ocurre que las familias buscan en las consultas un espacio de escucha, contención y reflexión conjunta. Para lo que nos parece sumamente importante ayudar a los padres a reconocerse en este rol parental, identificando fortalezas y debilidades.
La personalidad de un niño se construye en el vínculo con sus padres, maestros, etc. Por eso cuando los adultos ordenan su mundo, ayudan a recorrer un camino más seguro y confiable. Lo que no siempre es una tarea fácil, más bien diremos es compleja. Cada uno de nosotros tiene su propia historia vivida en el rol de hijo, a veces con excesiva autoridad por parte de los padres, o bien con demasiada permisividad. Lo que nos hace diferentes, y nos enfrenta a preguntas sobre si podremos ser capaces de lograr o no lo que deseamos para nuestros hijos.
¿De qué hablamos cuando decimos "Pongámosle sostén a la libertad"? Hablamos de límites, de frontera. Al hablar de límites nos remitimos al concepto de libertad. Libertad que debe otorgarse de manera gradual, a medida que el niño va creciendo. Para que el niño pueda disfrutar de esa libertad es importante generar un sentimiento de confianza. Confianza que se adquiere en la temprana infancia, y que lleva posteriormente, en palabras de Winnicott, a la autoconfianza.
Es así que el hecho de poner límites está basado en las relaciones, por eso no pondremos el foco exclusivamente en una persona, que en este caso podría ser el niño sino más bien en el vínculo, en el modo de relacionarse. En el mundo en el que vivimos muchas veces nos encontramos en situaciones que nos provocan estrés, idealizamos el consumo y lo material, muchas veces perdemos el foco sobre lo que está bien y lo que está mal. Y eso conlleva el hecho que no tengamos coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. No alcanza con explicar que la calle se cruza por la esquina, hay que cruzar por la esquina.
Limitar entonces significa ordenar, marcar espacios y tiempos, diferenciar el mundo infantil del adulto. Por otro lado la falta de límites genera desorden, desorganización y caos a nivel mental. Los límites protegen. Los límites socializan. Es por esto que nos parece de suma importancia ofrecer a quienes se encuentran identificados con estas situaciones, la posibilidad de trabajar de manera conjunta a través de talleres, tanto con los niños, como con los padres. Para aprender a compartir y ponerse en el lugar del otro, para tomar decisiones, para resolver situaciones, lograr la capacidad de espera, y tolerar las frustraciones venideras.
Creemos que hay mucho camino por recorrer y mucho por aprender. Los esperamos.
Coordinadores y Equipo Terapéutico de IDEA Infantil.



