Las diferencias quedaron expuestas enseguida. Aimar, Crespo y Delgado anotaron en el primer tiempo. Y el segundo estuvo casi de más.
Había una suposición basada en un montón de antecedentes repetidos: la diferencia de la capacidad individual entre los seleccionados de Argentina y Venezuela es enorme. Mientras unos abrazan millones en el Primer Mundo de la pelota, los otros se reparten migajas en el lugar que les toque. Pero esa suposición, como de fútbol se trata, necesita —inevitablemente— de una comprobación permanente.
A eso fue Argentina a Caracas: a demostrar las grandes diferencias que existen con Venezuela. Y así empezar a deshacer los fantasmas que Chile había hecho brotar el sábado en el Monumental. Lo logró: el equipo de Marcelo Bielsa goleó, estableció las diferencias que los antecedentes indican y sumó su primer triunfo en las Eliminatorias.



