En el año 1943 la Biblioteca Pública Municipal organizó un concurso de monografías sobre temas relacionados con el pasado de Campana. Fueron jurados de ese concurso el Señor Jorge Pedro Fumiére, escritor e historiador de Campana, y los académicos Enrique Udaondo y Ricardo Levene. El entonces Director de la Escuela Normal "Dr. Eduardo Costa", el distinguido Profesor Luciano Sebastián Reyes era a la vez titular de la materia Literatura, quien motivado por este concurso nos lo dió como trabajo práctico de la materia a quienes éramos sus alumnos de tercer año. Pensando cómo sería Campana a fines del siglo pasado, titulé mi trabajo "CAMPANA EN 1890 - HOMBRES Y COSAS DE LA EPOCA". Para tal fin entrevisté a caracterizados vecinos ya bastante mayores, quienes me brindaron sus valiosos testimonios sobre los temas a los que yo me refería. Ellos fueron mi querida madrina Doña Catalina Ceretto de Chifflet, la Señorita Francisca Jacomet y los Señores Angel Calezzana, Juan Bautista Marquehosse y Vicente Simione.
INTRODUCCION: Cuando el ferrocarril se internó en zonas alejadas de los centros poblados, llevó consigo el avance de la civilización y el progreso de esas regiones. La llegada de esa vía de comunicación y la construcción de un pequeño puerto, fueron los primeros pasos que se dieron y motivaron a los hermanos Luis y Eduardo Costa para fundar el pueblo en el 1875, en el paraje llamado "Rincón de Campana".
Así surgió a la vida nuestro pueblo, que hasta el año 1885 perteneció al Partido de Exaltación de la Cruz, año en que hubo algunos enfrentamientos entre vecinos de Capilla del Señor (cabecera de ese Partido) y de Campana; aquellos defendían su territorio y éstos querían separarse y hacer "rancho aparte". A estos hechos que se produjeron en la zona del Morejón la gente les decían "las revoluciones". A pesar de ello ya era un hecho consumado la creación del Partido de Campana al sancionarse la Ley del 6 de Julio de 1885. A extenderse la línea férrea hasta Rosario igualmente el pueblo siguió creciendo porque tanto el frigorífico como la fábrica de alcohol siguieron operando normalmente dando trabajo a buena parte de la población. Al llegar el año 1890, en tan solo 15 años desde su fundación, Campana era ya un pueblo en constante crecimiento. Hablemos de algunos personajes, de cosas y costumbres de la época.
LA INTENDENCIA Y ALGUNOS EMPLEADOS: El Intendente Municipal era el Señor Martín F. Castilla, quien anteriormente había sido Mayordomo del establecimiento de los hermanos Costa, propietarios de la mayor parte de los campos de la zona. También había sido el primer "acopiador" de maíz de la fábrica de alcohol. Un empleado municipal era un señor de apellido González que se desempeñaba como Inspector de calles. Los encargados de encender los faroles del alumbrado público al llegar la noche se llamaban Bertognini uno y Dragone el otro.
ASPECTO EDILICIO: Las pocas calles que había en el pueblo eran bajas, algunas tenían zanjas para que corriera el agua de lluvia, pero su deficiente trazado producía la inundación de las calles cuando las lluvias eran muy copiosas, transformándose en verdaderos arroyos, por donde circulaban, cuando podían hacerlo, las pesadas chatas y carros de transporte. Más de una vez era común que alguno quedara inmovilizado enterrado hasta los ejes en el barro. Entonces llegaban solidarios algunos hombres con sus caballos de tiro y colaboraban para sacarlo de esa situación. En el ligar quedaban profundos pozos que obligaban a los demás carreros a desviarse para poder pasar.
En esos días que las calles eran verdaderos lodazales, era imposible andar a pie por el pueblo. Me cuenta Don Vicente Simione que uno de esos días salió de un comercio y que al intentar cruzar la calle "Real" (hoy Avenida Rocca), se hundió hasta las rodillas en el barro; cuando pudo zafar de esa situación siguió caminando descalzo porque sus zapatillas quedaron enterradas en el fango.
La calle principal del pueblo ya era la Real, siguiéndole en importancia la calle Belgrano, a la que seguía hacia el Este la calle Moreno, que marcaba el límite del radio urbano; a continuación estaban los campos de los Costa ya administrados por Don Melitón Panelo.
Hacia el Oeste de la Real estaba la calle San Martín que llegaba hasta la esquina donde hoy se encuentra la Escuela Nº 1. Las pocas casa edificadas sobre esta calle se agrupaban en la zona de su comienzo, es decir cerca de la estación del ferrocarril. Por lo general eran "fondines y pensiones" siendo las más conocidas una del Señor Claveli y la otra del Señor Vigo. Ya estaba trazada en esa época la plaza que hoy lleva el nombre de uno de sus fundadores, Eduardo Costa. Este lugar merecía una especial atención por parte de las autoridades, en lo que se refiere a su cuidado y mantenimiento, luciendo siempre impecable.
Las costas del Paraná eran bajas y cuando el río crecía el agua llegaba hasta la plazoleta ubicada frente a la actual estación del ferrocarril. En algunas depresiones del terreno se habían formado pequeñas lagunas, una en la que hoy es la zona de Rawson y Dellepiane y otra por Paso y Jean Jaurés, las que fueron desapareciendo a medida que el pueblo se iba extendiendo. A esas lagunas algunos vecinos solían ir a cazar patos, otros cazaban vizcachas en la zona de campos donde hoy está la planta depuradora de residuos cloacales, una estación de servicios y algunos talleres.
PRINCIPALES EDIFICIOS: Entre las principales edificaciones que había se destacaba la residencia de los directores de la fábrica de alcohol, que tiempo después pasó a ser propiedad de la empresa Esso y se encontraba ubicada en la hoy calle Güemes entre Castilla y Berutti.
Aún existe el edificio de la primera estación del ferrocarril cercana al río Paraná, a la que conocemos como "la estación vieja". Otro edificio era la casa central de la "Quinta Victoria", construido en el año 1886 por encargo de la empresa River Plate Frey Smith Company, propietaria del frigorífico. La Comisaría de la Policía estaba en la hoy esquina de Güemes y Belgrano, era una construcción precaria como la mayoría de la época. En ese lugar se mantuvo por más tiempo, ya que muy a menudo se mudaba a otras casas.
La Intendencia Municipal se hallaba en lo que hoy es el edificio "6 de Julio". Era una gran casona con un patio interior con varias palmeras y rodeado de gruesas columnas. Por muchos años se la conoció como la "Intendencia Vieja". Donde hoy está la Escuela Nº 1 había un molino harinero cuyo propietario se llamaba Esteban Conti, y frente a éste donde hoy está la estación de servicio tenía su casita un Señor llamado José Timo. La iglesia siempre estuvo en el mismo lugar. Sobre la misma me cuenta el Señor Angel Camezzana que habiéndose roto una campana la misma fue reparada en la fundición del ferrocarril donde él trabajaba en esa época. Durante esta tarea se decidió hacerla mas grande para lo cual hacía falta más cobre, bronce y plata para la aleación que aumentaría su tamaño. Los primeros metales se consiguieron fácilmente pero no así la plata, inconveniente subsanado gracias a la colaboración de los obreros del taller porque cada uno de ellos donó una moneda que en esa época eran de plata. Una vez terminada su construcción fue colocada en su lugar por el Señor Porolli ayudado por varios "peones", tarea que fue seguida por varios vecinos aglomerados en el lugar. Había algunas casa sobre la hoy calle Alem: en una de ellas estaba el Consulado de Uruguay. Además de las construcciones descriptas, la mayoría de las viviendas eran simples ranchos. El cementerio ya estaba en el lugar que ocupa actualmente pero mucho más reducido en su superficie; fue construido entre los años 1886 y 1887.
ALUMBRADO: La iluminación se hacía con simples faroles a kerosene colocados en el frente de las casas colgados en ganchos de hierro clavados a las paredes. Las calles más iluminadas eran la Real y otras adyacentes; los faroles se ubicaban en las esquinas y a mitad de cuadra y al atardecer eran encendidas por los ya mencionados Señores Bertignoni y Dragone (los faroleros), que recorrían las calles con los recipientes con el combustible y una pequeña escalera. Esta iluminación duraba hasta las once o doce de la noche, hora cuando los faroles se apagaban solos al agotarse su combustible. A la mañana siguiente los faroleros se ocupaban de su limpieza. El alumbrado en las casas se hacía con faroles y lámparas a kerosene y también con velas de cebo.
ASPECTO ECONOMICO: El principal establecimiento industrial era el frigorífico que funcionaba desde 1883, y ya en 1890 ocupaba unos 500 obreros, de los cuales 80 de eran de distintos oficios bajo las órdenes de Don Juan Bautista Marquehosse estaban dedicadas a la construcción de nuevos galpones necesarios dado el crecimiento del establecimiento. La seguía en importancia de alcohol de la firma Devoto Rocha y Cía. Instalada cerca del río y próxima al frigorífico. También ocupaba a una importante cantidad de obreros y la mayor parte de su producción como la del frigorífico era exportada. Los talleres del ferrocarril "Rosario" (luego llamado Central argentino) también ocupaba una buena cantidad de personas entre peones y gente de diversos oficios. La firma "Diego Gaino" se dedicaba a la exportación de cereales transportados desde las chacras en pesadas carretas tiradas por bueyes y se depositaban en un galpón que años después con algunas reformas fue ocupado por la empresa "Citrin". Los mismos barcos que traían el carbón de piedra para la fábrica de alcohol que lo usaba como combustible en su proceso de fabricación del producto, eran los que una vez descargados llenaban sus bodegas con los cereales que desde el depósito se transportaban hasta el puerto en carros tirados por caballos, tarea que ocupaba a una buena cantidad de peones-changadores.
CASAS COMERCIALES: En una de las esquinas de las hoy calles Güemes y Rocca, un español de apellido Fernández se instaló con un negocio de ramos generales donde se vendían comestibles, bebidas, y a la vez era bazar, ferretería, corralón de maderas y materiales para construcción. Un negocio similar tenía Don Esteban Laguinge también ubicado sobre la calle "Real".
Había dos farmacias, una de propiedad del señor Ernesto Rives y la otra del Señor Javier Barletta que la había comprado a un señor de apellido Borio. Ambas estaban sobre la calle Real que se perfilaba como el centro comercial de Campana. También en la misma calle estaba el almacén y tienda de Francisco Viola y la tienda de Vicente Schiavi. Sobre la calle Belgrano casi Güemes tenía su herrería Pablo Poublanc y un señor Narváez también tenía una herrería. Además de estos negocios estaban los fondines y almacenes ya mencionados en las cercanías de la estación ferroviaria.
LAS ESCUELAS: Ya había algunas escuelas provinciales y otras particulares que impartían la enseñanza primaria. El Consejo Escolar estaba a cargo del Señor Jacinto Fernández y como Secretario se desempeñaba el Señor Luis Pedro Jacob, quien tiempo después fue Intendente Municipal.
LUGARES DE REUNION: Había algunas sociedades, pero los lugares más frecuentados por los parroquianos eran los almacenes y despacho de bebidas, donde se reunían para jugar truco y a tomar una "cañita" o una "giniebra" (así le decían).
FECHAS PATRIAS: Eran muy celebradas por las autoridades y la gente; el acto que más interés y entusiasmo despertaba entre la población eran las carreras de sortijas que se llevaban a cabo en la calle Moreno donde terminaba la misma. Era la ocasión para que los paisanos lucieran sus "fletes", sus mejores prendas y su habilidad para el juego.
EL CARNAVAL: La llegada del Rey Momo era esperada con gran entusiasmo por todo el pueblo, que lo celebraba con mucha alegría y un gran espíritu de cordialidad y alegría. El corso se realizaba en la calle Real donde concurría prácticamente todo el pueblo a pie o montados a caballo y en carros, volantas y jardineras, formando una larga hilera con decenas de vehículos. A las mejores comparsas se las galardonaban con importantes premios, destacándose entre ellas "La Estudiantina" dirigida por un español y otra que marchaba bajo la batuta de un vecino de apellido Carro. Al corso solía aparecer un tal Pamparana munido de una especie de pequeño cañoncito, al que cargaba con cartuchos de pólvora que hacía explotar con mucho ruido y humo, causando un buen susto a los desprevenidos.
ROMERIAS: Eran organizadas por la Sociedad española en la zona del "Talar de Costa", siendo muy concurridas y animadas.
SOCIEDADES: Las pocas que había estaban formadas por residentes extranjeros y así surgieron "La Española", "La Francesa" y "La Italiana", las que organizaban grandes banquetes para celebrar los aniversarios de sus respectivos países.
P.D.: El concurso Municipal fue ganado por el Doctor Salomón Sinay, que escribió la biografía de Don Luis Costa, el segundo premio lo obtuvo una persona de apellido Cruz que en su trabajo se refirió al "Tiro Federal" y mi amigo y compañero de curso Raúl Angel Schinoni se ganó el tercer premio al escribir sobre la "Historia del Teatro" en Campana. Mi monografía mereció una "Mención Especial" al ocupar el 4º lugar en el concurso.
RECORDEMOS EL PASADO, MIREMOS EL BRILLANTE PRESENTE E IMAGINEMOS EL FUTURO DE CAMPANA CUANDO CUMPLA 150AÑOS.
Ramón Lilberto Burgos
D.N.I. 4.710.877
Belgrano 1250 - Campana



