La discusión generada por el proyecto de la Senadora Provincial Edda Acuña está tomando cuerpo en las fuerzas vivas de nuestra ciudad. Desde esta columna alertamos anticipadamente acerca del problema en cuestión y de lo innecesario de instalar un tema que no estaba en la agenda pública de dos ciudades unidas por su geografía y su gente.
Nuestras opiniones en defensa del sector isleño han tenido repercusión en los principales medios de Zárate, que han reflejado en forma destacada nuestro énfasis en lo innecesario de abrir grietas entre dos ciudades que tienen mucho más por construir en conjunto. Como hiciéramos el domingo pasado, nos sigue preocupando la politización del Concejo Deliberante y particularmente de su presidente que ahora, en una nueva incontinencia verbal ha dejado en duda la legitimidad de los justos argumentos jurídicos y geográficos de los límites actuales. Hay temas con los que no se debe hacer política y este es uno de ellos. Las inversiones que ha hecho Campana en su sector de islas tanto en gobiernos radicales como justicialistas no puede ser puesta en tela de juicio porque sería negar la realidad. Obviamente, como en otras esferas de gobierno aún falta mucho por hacer, pero ese es el espacio de una agenda que podemos construir en conjunto con Zárate, y que no hace a un tema de revisión de límites sino de una agenda de cooperación y desarrollo entre municipios vecinos que comparten un sector de islas. En concreto este es el eje que proponemos para el debate con Zárate: revisar los planes para el desarrollo del sector isleño y formular una agenda conjunta, con planes de acción concretos que involucren a la comunidad isleña y a expertos. Para llegar a ese resultado es importante que los Intendentes de ambas localidades y, luego, sus representantes en la Legislatura Provincial se pongan de acuerdo en detener el avance de este proyecto absolutamente trasnochado.
Volviendo al tema del funcionamiento del Concejo, esta politización sin medir consecuencias implica una grave falta de responsabilidad, que no repara en los límites en busca de mezquinos y dudosos réditos políticos. El Presidente del cuerpo legislativo local está a tiempo para entender que no se debe jugar con la institucionalidad. Hacemos votos para que un político con su trayectoria cambie a tiempo y lo vamos a apoyar si lo hace. Lo institucional tiene una categoría superior a lo político: lo trasciende. Lo político es fundamental para construir alternativa de poder. Lo institucional hace al equilibrio entre las fuerzas políticas frente a la noción del bien común: ahí las diferencias políticas adquieren un carácter secundario frente a un bien mayor que está en juego. Ese es el justo orden en los sistemas democráticos que solucionan problemas a sus comunidades. Ningún sector es dueño de la verdad absoluta, por ello lo institucional es, además, el umbral de la humildad en política. En el último tiempo hemos recibido consultas acerca del criterio de voto de nuestro monobloque en el Honorable Concejo. Sucede que en ocasiones votamos junto al Frente por Campana, en ocasiones junto al oficialismo o los otros monobloques. El criterio rector es siempre la búsqueda de las mejores alternativas para Campana, enmarcadas en los principios y valores que sustenta el espacio de Unión-Pro. El caso más emblemático de este criterio han sido los proyectos donde hemos coincidido con el monobloque de la Concejal Altimari, donde prevalece lo institucional y no lo político. Al respecto, luego de que la Concejal se escindiera del oficialismo para armar su monobloque (vinculado a sectores que se han acercado a Unión-Pro a nivel provincial) no hemos mantenido a la fecha ningún diálogo político. Al contrario venimos de enfrentarnos en elecciones. Pero a la hora de votar no hemos definido las cosas en función de intereses políticos de corto plazo, sino que el foco siempre ha sido nuestra noción de lo que creemos correcto. De la misma forma que, en su momento, aprobamos la designación del Sr. Cazador como Presidente del Concejo porque consideramos que ello era el reflejo de lo que votó la ciudadanía. En resumen, no renegamos de lo político porque el país se cambia con nuevos dirigentes y eso se logra haciendo política, generando equipos, proponiendo soluciones, teniendo representantes propios que comparten principios y valores. Pero lo institucional tiene una categoría suprema por encima del sector político. El día que esta noción prospere, el país será el que todos nos merecemos. Esa es, al final del día, nuestra gran apuesta.
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