CARACAS, Venezuela- Lo que en las proyecciones anteriores al comienzo de las eliminatorias aparecía como una escala para ratificar un supuesto arranque ganador cobró, de repente, otra dimensión.
El golpe que para el seleccionado argentino significó el empate ante Chile en el debut, inesperado en los papeles y poco explicable según el desarrollo del partido, cambió el panorama.
Una Caracas que por estos días pendula entre el calor y la lluvia será el escenario para testear la capacidad de reacción del equipo de Marcelo Bielsa.



