Buenos Aires (Especial de NA) -- La economía argentina se muestra saludable si se analizan los indicadores del primer semestre del año, pero la inflación continúa siendo un flanco débil y licúa buena parte de los intentos de recomposición social.
A pesar de que el INDEC se ocupa de disimular la sostenida alza del costo de vida, los precios de los principales bienes siguen aumentando a un ritmo del 2 por ciento mensual y proyecta el anual al 25 por ciento, en lo que coinciden todas las consultoras privadas.
Con semejante alza se hace muy cuesta arriba definir una política económica con rumbo cierto.
A este problema estructural se sumó la sorpresiva ola polar, que golpeó sobre el esquema de contención ideado por el gobierno para el invierno y obligó a apretar las tuercas con el fin de que las industrias bajaron en forma drástica el consumo.
El sistema energético quedó por estos días en distintas oportunidades cerca del colapso, porque el consumo de gas y electricidad explotó de la mano del frío polar.
El escenario se complicó por cierto amague de rebelión por parte de algunas industrias, las cuales vienen reclamando, a través de la UIA, que el gobierno equilibre la interrupción del gas a empresas con cortes en el GNC.
Pero más allá de los problemas estructurales, como la inflación, más los coyunturales agravados, como la energía, la administración de Cristina Kirchner recibió en los últimos días buenas señales en lo económico, que entonaron el ánimo presidencial.
El crecimiento económico por encima del 8 por ciento anual y el récord de reservas de la mano de las fuertes liquidaciones de divisas que vienen haciendo los exportadores, son dos "éxitos" que la Casa Rosada se ocupó de ponderar.
Incluso, hubo un gesto público de respaldo de Néstor Kirchner -hasta ahora el candidato cantado para buscar retener el poder en el 2011- hacia el ministro de Economía, Amado Boudou, quien no había salido del todo bien parado tras el resultado del canje de deuda.
El ministro no cumplió con el compromiso de obtener fondos frescos por 1.000 millones de dólares después de reabrir el canje y quedó en deuda con Kirchner, quien por ahora sabe que no se positivo abrir frentes internos.
Esas señales de Kirchner inflaron el pecho del equipo de Boudou con vistas al gran objetivo de buscar la Jefatura de Gobierno porteña en el 2011, ayudado tal vez por la complicada causa judicial que afronta Mauricio Macri a raíz de las escuchas ilegales.
Boudou le anticipó a la Presidenta que la economía argentina podría crecer hasta el 8 por ciento este año, casi el doble de lo que fijó en el Presupuesto y dos puntos más de lo que se estimó en el primer trimestre.
El gobierno necesita mostrar buenos resultados en lo económico en su intento por superar el techo del 25 por ciento que, por ahora tendría una candidatura presidencial de Kirchner.
Pero para sostener la inversión y aumentar la oferta se deberán ajustar las herramientas de financiamiento público, por ahora inaccesibles para las empresas que salen a buscar plata en el mercado.
Para ello, el gobierno promete créditos a una tasa del 9 por ciento anual, pero a cambio exigen un proceso más agresivo de sustitución de importaciones.
En el sector empresario prefieren no confrontar con un gobierno que recibe cualquier crítica con iracundo rechazo, pero existe un rosario de quejas en el mundo privado que cada tanto toman estado público.
La nueva ley de Riesgos del Trabajo continúa siendo una espina clavada que encarece los costos de las industrias y que la UIA quisiera ver aprobada pronto.
Pero también continúan los reclamos por las dificultades para importar, que merecieron un reto del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quien le pidió a los industriales dejarse de preocupar tanto por los "duraznos griegos" y sumarse con todo a la cruzada iniciada hace tiempo por el poderoso funcionario para nacionalizar la economía al máximo.
"Que esos duraznos se los coman los alemanes", arengó Moreno, quien llamó a los empresarios a preocuparse por exportar cada vez más y dejar en un segundo plano sus quejas por las trabas a las importaciones.
jcalero@noticiasargentinas.com
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El escenario se complicó por cierto amague de rebelión por parte de algunas industrias.
Boudou le anticipó a la Presidenta que la economía argentina podría crecer hasta el 8 por ciento este año.
En el sector empresario prefieren no confrontar con un gobierno que recibe cualquier crítica con iracundo rechazo, pero existe un rosario de quejas en el mundo privado que cada tanto toman estado público.



