Vivimos por estos días el momento más esperado durante cuatro años, como lo es el Campeonato Mundial de Fútbol. Allí donde se renuevan las emociones y el más popular de los deportes toma un protagonismo universal y es cabe recordarse que esta competencia es la edición número 19, desde aquel lejano 1930, cuando Don Jules Rimet ponía en juego el trofeo con el que comenzaba a premiarse al mejor equipo nacional.
Hoy, a las puertas del comienzo de la etapa de Cuartos de Final, son solamente ocho los equipos que han quedado con la posibilidad de alcanzar la gloria y entre ellos cuatro ya conocen el dulce sabor de la coronación y llamativamente de los siete países que se reparten ese honor, son los Sudamericanos: Argentina (2 títulos), Brasil (5) y Uruguay (2), quienes pueden volver a dar la vuelta olímpica, más, claro está, Alemania que suma tres títulos. Los cuatro restantes pretenden acceder por primera vez al selecto grupo de Campeones Mundiales: Ghana, Holanda, Paraguay y España, Selección sobre la que me referiré hoy.
Conocida como "La Furia", la Selección Española de Fútbol recibió este mote hace muchos años y según cuenta la historia, ello ocurrió en un partido contra Suecia, jugado el 1º de septiembre de 1920.
España se enfrentaba ese día contra Suecia y perdía, al término del primer tiempo, por 1 a 0. El desarrollo del juego en el complemento había adquirido una violencia extrema. Belauste, conductor del equipo hispano, arengaba a todos y en ocasión de ejecutarse un tiro libre a favor de su equipo, gritó a quien estaba por cobrar la falta: "¡Sabido, a mí el pelotón, que los arrolló!". Y en efecto, lo mismo que un alud, con la pelota pegada al pecho, entró el coloso bilbaíno en el área sueca, arrastrando materialmente a los rivales, que colgados de él pretendían cerrarle el paso. Fue un gol de coraje, de corazón, de "Furia", como después de aquel partido habría de llamarse al estilo español.
No intervino España en el primer Campeonato Mundial, celebrado en Montevideo en 1930, pero sí lo hizo en Italia en 1934, donde la escuadra española eliminó a Brasil derrotándolo por 3 a 1. Posteriormente jugó contra Italia -a la postre proclamado Campeón- y tras dos partidos emocionantísimos, en el segundo cotejo, jugando con varios suplentes, fue eliminada al perder por 1 a 0, con un gol mal concedido y haber padecido la anulación de dos a su favor, luego de haber igualado 1 a 1 en el primero.
Tampoco pudo presentarse España en el Mundial disputado en París en 1938 y a causa del mismo conflicto mundial, tampoco se desarrolló ninguna competencia futbolística internacional hasta 1950, cuando se jugó en Brasil, donde España logró quedarse con el cuarto puesto, en el torneo que ganó Uruguay, con quien había empatado en dos goles.
Haciendo mención al Mundial que ganaba en 1950 Uruguay en Brasil. El partido final constituye hasta hoy uno de los más recordados hechos en la historia del fútbol, donde el bravo equipo que lideraba Obdulio Varela, le ganaba en el mítico y flamante Estadio Maracaná al favorito Brasil por 2 a 1 y que será el próximo recuerdo que, este escriba, traerá a la memoria de muchos.



