El pasado viernes 29 se inauguró la muestra fotográfica de Daniel Muchiut en el Salón Ronald Nash del Edificio 6 de Julio. A continuación, el autor dio una charla en la Biblioteca Municipal, en la que repasó su trabajo ante un público ávido y entusiasta, a través de más de un centenar de diapositivas. La visita de este fotógrafo responde a una invitación de la Escuela de Arte de Campana, y cuenta con el auspicio de la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad
La anécdota registra varias versiones, pero la más conocida refiere que una vecina de París, enterada de que Proust acababa de publicar el último tomo de su monumental "En busca del tiempo perdido", comentó: "pero cómo Marcelito va a ser un genio, si vive a la vuelta de casa". Quizá la palabra "genio"deba emplearse siempre entre comillas y con discreción, pero lo cierto es que cuesta reconocer el talento cuando se lo tiene demasiado cerca de las narices. Cómo, parafraseando a esta burguesa del siglo pasado, Daniel Muchiut puede ser un creador de tan extraordinario nivel, si trabaja y vive en un lugar de tan bajo perfil como Chivilcoy, y se mantiene al margen de movidas, modas y poses, tan frecuentes en el mundillo artístico.
Daniel Muchiut nació hace 35 años en Chivilcoy, una ciudad del centro oeste de nuestra provincia, que hoy tiene más o menos la misma cantidad de habitantes que Campana. La mayor parte de su obra se nutre de su experiencia cotidiana: los hornos de ladrillo que rodean la ciudad, los campos de girasoles, marginales como Oscar y María, las fábricas abandonadas. Indudablemente un hálito de melancolía sobrevuela toda su obra, pero ese sentimiento se redime a través de una visión de sobria poesía, que se identifica con sus materiales al punto de convertirlos en la expresión de su propia interioridad. La técnica de Muchiut es simple y depurada, y se puede explicar en pocas palabras. Lo que cuenta es la mirada capaz de discernir las infinitas gamas de grises de un devastado campo de girasoles, las potentes siluetas frente a un atardecer de Oscar y sus perros, la crueldad de la vida impresa en los rostros de los olvidados obreros de los hornos de ladrillo.
Muchiut, una celebridad secreta
Vale la pena mencionar las series o ensayos en los que Muchiut ha trabajado para evidenciar la constancia artesanal y el rigor con los que este artista construye su obra: Hombres de barro (1989/1990/2001) Historia de bares (1991/1992)De wichis y tobas (1992)La Fábrica (1993/1994/1999)De perros... (1994/1995) Los hijos de la tierra (1996)El Geriátrico (1995/1997)Cenizas... (1995/1997)Las Flores del Mal (1999)La vida de Oscar (1998/1999/2000/2001)María (1998/1999/2000/2001)El basural (1998/1999/2000/2001)El Matador (2001/2002).
Idas, vueltas, observación discreta y comprometida, compenetración con el tema, visitas a veces infructuosas y, en ocasiones, meses de espera antes de sacar siquiera su cámara para la primera foto. Ese es el método de trabajo de Muchiut, si es que tal método existe. También resulta apabullante la somera mención de algunas muestras en las que participó: expuso en el Centro Cultural Recoleta, en la Fotogalería del Teatro San Martín, en la Alianza Francesa de Buenos Aires, en la Feria Internacional de Arte Contemporaneo.(ARCO, Madrid) España, Fotogalería Omega (La Plata), Fotofutura Galería virtual. Madrid, / EFTI / Escuela y Centro de Imagen. Valencia (España)., además de muestras colectivas e individuales en Madrid, París, Munich, México, Berlín, Colonia, Palma de Mallorca, La Habana, entre otras ciudades. Un cúmulo de premios que sería demasiado extenso enumerar jalonan su carrera, el último de los cuales, recién recibido, lleva el nombre del extraordinario fotógrafo peruano Martín Chambí, y se entrega anualmente en Europa.
Contado imágenes
Durante las casi dos horas de su charla Muchiut mostró imágenes de la mayoría de sus trabajos, desgranó anécdotas y profundizó en los aspectos que él privilegia de las historias que cuenta con su cámara: los días y las cosas de estas personas que, por elección o por fatalidad, han terminado sobreviviendo en los márgenes de la sociedad. El publico, integrado en buena parte por alumnos de la Escuela de Arte, siguió con respetuosa atención la proyección, y luego dialogó con el fotógrafo quien, con su tono campechano y franco, contestó cada una de las cuestiones que se le plantearon.
Hace varios años, cuando Muchiut era aún más joven y más desconocido, la fotógrafa y crítica Sara Facio, una de las voces más respetadas de la fotografía argentina, escribió: ³Las imágenes de Muchiut guardan un estilo sobrio, clásico, de toma directa perfectamente compuesta, que resulta placentero contemplar. Son fotografías puras. Los temas nos dicen otras historias, menos placenteras pero igualmente dignas. Son historias humanas de gente que trabaja en medios hostiles y donde la solidaridad de los poderosos no debe ser moneda corriente. Reconocemos estas fotos como una parte de nosotros. Es nuestro país pobre, desprotegido, al que no se le ve demasiado futuro, excepto en la mirada del fotógrafo. Muchiut sí se nos muestra como alguien que se conduele por sus semejantes y los presenta en toda su nobleza. La muestra de Daniel Muchiut, joven de Chivilcoy, es un verdadero regalo para nuestros sentidos algo adormecidos. Se la agradecemos, la contemplaremos y la recordaremos durante mucho, mucho tiempo².
Seguramente el grupo de personas que asistió a su charla, varios de ellos con los ojos humedecidos, compartirán estas palabras. Y le servirán de plena justificación a este artista que, contra viento y marea, con las mismas dificultades que sobrelleva la mayoría cuando llegan las cuentas a fin de mes, ha encontrado en Chivilcoy, ese preciso punto de la vasta llanura, su lugar en el mundo.
La muestra permanecerá abierta hasta el 12 de septiembre, y puede visitarse diariamente, con entrada libre y gratuita.
Daniel Muchiut (de campera oscura) acompañado por uno de los profesores de la Escuela de Arte, que obraron como anfitriones



