Una de las características del adolescente es la baja capacidad de conciencia del resultado de sus acciones ya sea personales o grupales...
Con respecto de la conducta alimentaria, no se aparta de esta modalidad.
Acompañando a la creencia de invulnerabilidad, los jóvenes copian conductas para pertenecer a un grupo, o seguir un referente idealizado.
En nuestra era posmoderna hay un sinnúmero de referentes, sobre todo visuales, en muchos casos sin contenido que sostenga esa imagen.
Los adultos, también, guiados por una baja autoestima, o dificultad para resolver situaciones vitales, tienden a copiar "la imagen", sin contenido que sostenga, olvidándonos que somos los que tenemos que contener y guiar a los jóvenes en esta etapa conflictiva pero a la vez riquísima en crecimiento, desarrollo y creatividad.
Existen a grandes rasgos tres tipos de diagnósticos dentro de los desórdenes alimentarios
La anorexia, la bulimia y los TANE, trastorno alimentario no especificado.
Este último desorden lo encontramos en mayor porcentaje, fácil de copiar a nivel conductal, podríamos decir que es la epidemia de moda en la actualidad.
Por ende, en el terreno vulnerable de la adolescencia es el que lleva la punta.
Algunas de sus características diarias:
"Comer con culpa, pensando si voy a engordar"
"Contar las calorías de lo que se compra y lo que se consume"
"Perder el hábito de comer sabroso, es decir perder el placer de comer"
"Pesar los alimentos sin indicación médico nutricional alguna
"Comer solo, prepararse comida aparte"
"Hablar constantemente de la comida y de lo que se debe pesar"
"Priorizar el peso por sobre los proyectos personales"
Priorizar el peso por sobre los sentimientos ... etc. etc.
Si estas conductas son de los adultos ejercidas a conciencia, el riesgo existe pero es menor en la medida que ya no se crece físicamente, el riesgo es, podríamos decir elegido.
En el adolescente que copia estas conductas o le son propias por distintas razones, el riesgo es altísimo, ya que está en etapa de crecimiento, de desarrollo y de revinculaciòn social aprendiendo nuevos roles, distintos a los infantiles.
Cuidarnos nosotros revisando nuestras conductas alimentarias, sería una manera de preservar a nuestros adolescentes...... Hasta la próxima
LICENCIADA NORA PIN
NUTRICIONISTA CLÌNICA



