Nos preguntamos en el seno de nuestro hogar, ¿que pasa cuando llega un hermanito? Es traumático para el hijo que es… hijo, nieto y sobrino único? O también ocurre lo mismo con quienes no lo son? Sus cambios de humor ¿ se deben a que están enfermos o que tienen celos? Las quejas desde el Jardin y Escuela son continuas, sus agresiones etc. Tenemos muchos interrogantes, por eso desde lo psicológico queremos dar algunas pautas de conocimiento sobre el tema elegido, y pensamos en un ejemplo clásico .
Memo es un niño de cinco años que desde que nació su hermanito se porta mal en el jardín, le pega a sus compañeros y los padres cuentan que pasó de ser un niño dócil y cariñoso a tener un carácter bastante rebelde. Ya no hace caso, se muestra agresivo y hace todo lo que esté a su alcance para llamar la atención. Lo que más les preocupa es que moja la cama.
La psicología nos dice que los celos son la respuesta natural ante la amenaza de perder un vínculo que existe entre dos o más personas.
Imaginemos como adultos como sería si un día nuestro marido nos dijese que vendrá una persona a vivir con nosotros y que a partir de ahora todo será distinto. Encima de todo nos consuela diciéndonos que será más divertido tener alguien más con quien compartir, que ya no seremos dos, que seremos tres.
¿Como reaccionarias? ¿Qué dirías? ¿Qué harías?
Ningún niño está preparado para recibir a un hermano y es esperable que tenga celos, sobre todo si tenemos en cuenta que los chicos temen perder el amor de sus padres. "Es muy difícil dejar de ser el sol para ser una estrella más en el universo de su casa"
Entonces… ¿cuándo debemos alertarnos de que no se trata de una crisis temporal?
Así como los padres no nacen con un manual bajo el brazo, los niños no saben cómo asimilar estos cambios en la familia. Hay situaciones en las que los celos perduran en el tiempo y surgen otros conflictos aún mayores como rivalidades entre hermanos que compiten por la atención de sus padres. En esta etapa es común que se nos consulte cuando ya el niño no acepta pedidos, normas y límites de sus padres: No quiere lavarse los dientes, se rehúsa a usar los cubiertos, se niega a juntar los juguetes, se vuelven demandantes, inquietos, caprichosos, malhumorados. Les empieza a ir mal en la escuela y tiene problemas de conducta.
Otra manifestación que nos indica que debemos consultar a un profesional son aquellas que se expresan en el cuerpo.
El niño presenta dolores de cabeza, se hace pis en la cama, aparecen eccemas en la piel, ahogos, falta de aire, falta de motivación para hacer algo que antes le entusiasmaba, tiene cambios en el ritmo de sueño, miedos nocturnos, pesadillas. Aumenta o disminuye notoriamente el apetito. Se le dificulta prestar atención.
En estos casos es importante consultar con profesionales que tengan una mirada integral de lo que le está sucediendo y puedan abordar efectivamente el conflicto.
¿Qué podemos hacer como padres para ayudar a prevenir?
Es aconsejable que la noticia la reciba de sus padres y no de otros. No es recomendable esperar demasiado para trasmitírsela. Es importante que se vaya acostumbrando y que participe del embarazo. Es de gran ayuda que presencie una ecografía, que le hable a la panza y que incluso le regale algún obsequio.
Durante el parto es importante que el niño sepa que es lo que está sucediendo, que cuando pueda lo vaya a visitar. Algo que ayuda puede ser tener una fotografía suya en la clínica o tenerle preparado un regalo "que le trajo su hermano".
De regreso a casa no se sientan culpables ni temerosos si su hijo sufrirá de celos ya que esto es parte del proceso. Lo que pueden hacer como padres es darle cariño, seguridad y confianza. Tengan siempre presente que la familia es un trabajo en equipo.
Licenciadas Yamila Girotti y Marisel Kenny. Instituto ISNA - Ciudad de Campana.



