Ayer se realizaron pericias sobre el auto secuestrado a uno de los captores. La menor acusada de ser la entregadora fue entregada a sus progenitores. Los investigadores habrían detectado más de 80 comunicaciones entre su Nextel y el de los captores, tanto antes como después del hecho.
Eran pocos los datos con que contaban los investigadores del asalto a Sebastián Abella hasta el martes pasado. Ese día uno de los presuntos integrantes de la banda se "quebró". En realidad intento despegarse del hecho aportando información a los investigadores que no lo involucraba a él. Humberto Damián Montenegro, alías "Chanchin", trabajaba de custodio en un bar céntrico, allí habría conocido a Sebastián Abella, allí también habría conocido a la menor que está acusada de ser la entregadora del comerciante.
Montenegro se presentó en la comisaría local ese día y contó con varios detalles puntuales lo sucedido con Abella. Pero en ese primer aporte, en calidad de testigo, el ahora imputado contó otra versión: aseguró que se había enterado de quienes habían cometido el hecho por un familiar que les había prestado uno de los autos utilizados en el atraco y dio algunos datos sobre los integrantes de la banda.
Esto les permitió a los investigadores avanzar rápidamente en la pesquisa e identificar a al menos tres de los integrantes de la banda.
Pero había varios datos que no cerraban en el testimonio de Montenegro y también en los de la menor de 15 años que acompañaba a Abella, luego de realizar una pegatina en la vía pública.
Un especialista del área de comunicaciones de la bonaerense trabajó tres días casi sin descanso con el sistema V.A.I.C, para entrecruzar las llamadas de los investigados entre si y allí descubrieron que la menor que acompañaba al piloto, tenía, según confirmaron fuentes de la causa, al menos 88 comunicaciones desde su nextel con los imputados, sobre todo con Montenegro, con quien había trabajado en el mismo bar. Las comunicaciones no solo se limitaban al momento inmediatamente anterior al hecho, sino incluso a posteriori, cuando ella había denunciado como sustraído en el hecho el aparato. "Si bien no se puede precisar el contenido de las charlas, sabemos que la antena se abrió en la zona donde vive la menor", precisó una fuente policial.
Con los datos que había aportado Montenegro, se realizó el primer allanamiento, con resultado negativo. Esto sumado a los datos de los entrecruzamientos hizo que se lo volviera a interrogar al sujeto. En esa segunda declaración, Montenegro se habría quebrado y habría confesado, que la menor le había prometido una suma de dinero por el hecho y que luego no había cumplido. "Al parecer tenían un dato equivocado sobre el monto de dinero que tenía la víctima en su poder y eso hizo que luego del hecho hubiera inconvenientes entre los miembros de la banda por el reparto del dinero", aventuró una fuente de la causa.
Con esa declaración se terminó de cerrar el círculo y la justicia de Garantías otorgó los allanamientos que se realizaron entre las 22.00 del jueves y las primeras horas de la madrugada del viernes.
Pericias
En la jornada de ayer, efectivos de policía científica, realizaron una serie de pericias sobre el auto, Rover, color verde, secuestrado en poder de uno de los captores. Las mismas tenían el objetivo de determinar si se encontraba alguna huella de la víctima, ya que se presume que Abella, y la menor, habrían estado en posición fetal, en el asiento trasero del automóvil.
Imputados
El fiscal tiene ahora 30 días para solicitar la prisión preventiva de Mario David Castillo, alias "David, Miguel Alberto Sabatino y el propio Montenegro, quienes se negaron a declarar en la primera indagatoria. Mientras tanto, la menor, que el martes cumple 16 años, fue entregada a sus progenitores, al ser inimputable. "CoN mUcHa BRONCA!! vamos a ver qué pasa en unos días nomas!;) Mii nombre vale oro! ojo como lo usan!! (sic)", escribió ayer a la noche en su perfil en Facebook.
Mientras tanto, los investigadores siguen buscando a los dos prófugos: Humberto Marcos De Palma y "Toti" Aquino.



