Un monumento es una imagen, un objeto que sale a nuestro encuentro, se nos presenta y algo se nos representa, cargado de significados y sentidos según desde donde uno se encuentre parado para mirar.
Constituye un símbolo de la historia y la cultura, forman la propia identidad. Es por esto que algunos de ellos generan discusiones y polémicas, antinomias históricas, tan argentinas, por cierto.
Un ejemplo de esto es el Monumento a Sarmiento, uno de los más maravillosos e importantes de la Argentina. Se encuentra emplazado, casi oculto, en Palermo, frente al monumento de los españoles. Esta obra, fue realizada por el gran maestro de la escultura del siglo XIX el artista francés Auguste Rodin, autor entre otras obras memorables de: "El beso", "El pensador", "El monumento a Balzac", "La puerta del infierno" y el grupo escultórico "Los burgueses de Calais". La obra a la que hago referencia es cuestionada por distintas razones al igual que el prócer al que rinde homenaje.
Domingo Faustino Sarmiento es valorado por su dedicación a la educación, por ser un gran escritor, como lo demuestra el libro "Facundo" Civilización y Barbarie, donde expresa su rechazo hacia el gaucho y sus costumbres, habla de la barbarie, a través de su seguramente admirado en algún punto, General Don Juan Facundo Quiroga, "el tigre de los llanos", un Riojano valiente y un patriota revalorizado tiempo después en el siglo XX.
Sarmiento muere en Paraguay el 11 de septiembre de 1888, rápidamente se impulsó la idea de erigir un monumento en su nombre y fue el director del diario La Nación, Bartolomé Mitre, uno de los promotores mas enérgicos. Entre ellos se encontraban también Torcuato de Alvear, Aristóbulo del Valle y Leandro Alem. Apenas un mes después de la muerte del que fuera Presidente de nuestro país, maestro y militar, enemigo de las ideas federales y de los pueblos originarios -quienes representaban la barbarie y según él todos los males de nuestro país-, con fondos aportados por varias provincias, se pone en marcha la obra.
Tan importante proyecto fue encargado a unos de los escultores más grandes de la historia, Rodin. El del sanjuanino, fue uno de los primeros Monumentos emplazados por el gran escultor. ¿Quién era Rodin? Rodin fue quien abrió la puerta de la escultura moderna, fue el único artista de la segunda mitad del siglo XIX que recibió honores internacionales y todos los reconocimientos posibles. Procedente de una familia pequeño-burguesa parisina, llego a ser el mayor escultor de su época, y gozó de una posición económica más que cómoda. Recuerdo mi impresión al entrar en el Hotel Biron en Paris, donde se encuentra el maravilloso Museo Rodin. Las salas llenas de estatuas, también los hermosos jardines, pero lo que mas me impresionó y me llenó de emoción, fue el Monumento al escritor Balzac. La potencia y la evidencia del deseo, expresada en el modelado, que permitía sentir la presión de los dedos en la arcilla del gran maestro y, cómo el artista buscó y alcanzó el carácter de tamaña personalidad. Sin embargo, esta tarea, no estuvo ajena a críticas llenas de mediocridad e ignorancia, porque había sacrificado la comodidad del parecido físico, -tan valorado por el gusto de los burgueses franceses-, en favor de una de las más impresionantes obras de arte de la historia.
Sucedió algo similar cuando el presidente Roca inauguró en Buenos Aires el 25 de mayo de 1900 como acto central de los festejos del comienzo de siglo, la estatua de Sarmiento ante unas 100.000 personas.
Muchos no reconocían en la escultura de Rodin al prócer, el escultor había firmado un contrato por 75.000 francos donde dejaba claro que no recibiría ninguna exigencia que coartara su libertad artística en este encargo. Igualmente ante las polémicas y los reclamos accedió a modificarlo, cosa que no prosperó por suerte y hoy podemos disfrutar de uno de los trabajos mas geniales del escultor francés.
Actualmente Sarmiento, parece estar obligado a mirar a su adversario Don Juan Manuel de Rosas montado en un caballo que encarna lo criollo, Monumentos enfrentados, no por casualidad seguramente, ya que sabemos que la obra de Rodin se halla justo donde era el dormitorio del Restaurador. El arte también es lucha de intereses y propone conflictos, dice cosas y en cierta forma es conciliador de opuestos. La "Civilización y la "Barbarie" no son cosas del pasado, día a día nos habitan y los incesantes conflictos entre unitarios y federales continúan en aquellos que piensan hoy los diferentes proyectos de país y que no logran encontrar con el tiempo soluciones finales, parecen persistir aun hoy en el siglo XXI, como hace 200 años atrás.
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