Sr. Director:
Que afortunado, me asaltaron ¡¡¡. A pesar de no ser esta ninguna noticia, debo primero agradecer a este prestigioso medio la posibilidad de contarla y luego también repetir el mismo agradecimiento a Dios y a mi buena suerte, lo que hizo que el sufrir un asalto pueda ser considerado un motivo de festejo y gracias dar. El viernes aproximadamente a las diez de la noche fui con mi sobrinito a comprar un helado y cuando entraba a casa, en mí misma puerta, me asaltaron a punta de pistola.
SÍ bien mi familia ya habia sido victima de robos anteriores, personalmente a mi nunca me habia sucedido, es un instante horrendo, es poco mas de una milésima de segundo donde todo se hace tan largo, donde tantas cosas pasan por la cabeza, donde la misma muerte se pareciera percibir.
Dos personas, teniendo en cuenta la acepción de la palabra, de joven edad, aparecieron de repente no se de donde en una moto y me sorprendieron apuntándome con un arma una de ellas, mientras la otra adelanto la moto unos metros como vigilando y aprestándose a escapar.
Quien me sorprendió, me dijo " perdiste flaquito, dame la guita y no te hagas el boludo porque esta tu nene" , Dios me iluminó a entregarles sin vacilar mi billetera, la que creo por suerte tenia una cierta cantidad de dinero porque casualmente un par de horas antes había cobrado y sin hacer por fortuna mas nada ni a mi sobrinito ni a mi, se dieron a la fuga.
Que momento mas horrible, que impotencia, pero que agradecimiento al Señor por no sufrir ninguna consecuencia, con los acontecimientos que suceden a diario, con víctimas que no se resisten a nada pero que han tenido la desgracia de ser heridos, baleados, muertos, en muchos casos.
Las motos circulan en nuestra ciudad con esos fines delictivos y sorteando los controles de la policía, de los móviles, de los agentes de tránsito sin cumplir las normas de manejo y cualquiera de nosotros puede ser la próxima víctima, lo que sucede que mientras nunca nada nos pasa pensamos todo lo que vemos en los noticieros y leemos en los diarios nunca nos va a tocar a nosotros.
Como anécdota dejo que cuando pensaba ya comenzar a denunciar los robos de las tarjetas y como iba a tener que encarar los otros tediosos tramites de documentación, hablando con uno de mis vecinos vi que mi billetera estaba detrás de un árbol, la arrojaron cuando se fueron, y por suerte estaba allí mi matricula, licencia de conducir y las tarjetas .
La asistencia del móvil municipal luego al llegar me dio una sensación de comprensión junto a las palabras de la oficial de policía, que me aconsejo erradicar la denuncia penal.
Así de simple y sencillas, gracias a Dios, fueron las cosas, sin ningún ínterés periodístico, por supuesto, el domingo parado en en la misma vereda, miraba a los chicos jugar, a los vecinos de toda la vida y mi cabeza no podía hacer lugar alguno en encontrar una explicación de cómo ya casi no podemos sentirnos seguros ni en nuestra propia puerta de casa. Para terminar, ojalá nunca mas esto suceda, pero a todo aquel que viva una situación así solamente le digo no reaccione, haga todo lo que el ladrón pida, las circunstancias en que se encuentran no son las mejores y las consecuencias, lamentablemente, pueden llegar a ser muy tristes si no se tiene la tan buena suerte que yo tuve, de ser asi asaltado.
Marcelo Boscoso
DNI 20.315.330



