Editorial Céfiro- Argentina
El autor presenta una edición ampliada de su obra, con prólogo del Obispo de Zárate-Campana monseñor Oscar Sarlinga.
A los largo de ciento treinta páginas va descubriendo al lector la vida de esta santa sueca tan lejana en el tiempo -siglo 14 - y al mismo tiempo tan actual por el ejemplo que nos legara.
Fue esposa, madre de ocho hijos y ya viuda fundadora de una Orden monacal
compuesta por monasterios dobles: hombres y mujeres separados pero guiados por
un único superior.
En todo momento actuó con la fuerza de un Profeta. Llamamos profeta a quien recibe de Dios el conocimiento de un hecho futuro y lo da a conocer a su pueblo. Los judíos también los llamaban videntes. En el Antiguo Testamento hay dieciseis libros de profetas y se nombra a cuatro profetisas. Esas profesías se cumplen en Jesús y el Nuevo Testamento se cierra con el libro profético Apocalipsis de San Juan.
La misión profética continúa en la Iglesia a los largo de los siglos, no para producir nuevas doctrinas sino para iluminar los actos humanos.
De conformidad con lo que se le había revelado, Brígida se dirigió amonestando a los monarcas, a los nobles y al mismo clero, para que llevaran una vida más de acuerdo con la moral cristiana; a los reyes de Inglaterra y de Francia, para que hicieran la paz; al Papa, para que abandonara la ciudad francesa de Aviñón y regresara a Roma, verdadera cabeza de la cristiandad.
Escribe el cardenal Joseph Ratzinger en una intervención del año 1991 en ocasión de los seiscientos años de su canonización: "Los santos son gritos de reclamo e imágenes con las que Dios, a través del ministerio de la Iglesia, combate la disolución de nuestra memoria, el olvido de nuestro corazón. Brígida es uno de estos gritos".
El paso del tiempo la confirmó en el grupo de los grandes místicos cristianos. Ellos tienen un don de Dios para alcanzar una comprensión ,un conocimiento superior a las capacidades humanas. Son personas normales que no tratan de impresionar ni buscan de impresionar con gestos exteriores. El místico cristiano se caracteriza porque busca a Dios sin perder su yo, su individualidad, a diferencia del misticismo oriental en el que el máximo anhelo es la disolución en la nada.
El autor señala también con pluma certera los rasgos de nuestra cultura rioplatense y el aporte benéfico que para ella significa los ejemplos de vida de la santa.
Explora también la posibilidad que algún día sea declarada "Doctora de la Iglesia" por la riqueza de sus escritos. Ella es un puente que favorece el diálogo interreligioso.
El libro incluye una reseña sobre la Orden del Santísimo Salvador y otra sobre la Fundación " Amigos de Santa Brígida",asociación privada de fieles, con sede en Campana.
El presbítero Néstor D. Villa es actualmente Moderador de la Comisión de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso en la diócesis de Zárate Campana. Este libro muestra su vasta experiencia en el tema.
LUIS MARIO BERTOLINO



