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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 31/ago/2003 de La Auténtica Defensa.

¿SE ESTARA GESTANDO UN SISTEMA DE SALUD EN ARGENTINA?  
Por: NANCY GONZALEZ




Vivimos en una sociedad que ha traído de la mano de la globalización, la competitividad y la desregulación. En todo el mundo hay graves problemas sociales. Cada vez hay más pobres y los ricos son cada vez más ricos. Sin dudas y hasta los defensores del sistema, no pueden negar que el progreso que trajo esta bendita globalización, ha llevado a un gran desajuste social.

Hay que tener conciencia, de que este mundo del neoliberalismo, al que el doctor René Favaloro solía llamar neofeudalismo, por sus características económicas, hace que cada vez haya más pobres desamparados.

Haciéndose, paulatinamente, más profunda la falta de sentido ético. En un circulo vicioso que se retroalimenta desde hace años, con la falta de inversión en educación y la falta de un plan de salud pública, impide una sociedad sana que además, es la base de un desarrollo armónico y con futuro.

La participación del Estado, en la provisión de servicios sociales, ha experimentado al menos dos movimientos conjuntos que lo llevan a replantear sus funciones dentro del llamado "gasto social".

La globalización y la competencia por los mercados, entre los países, empujan a reducir los costos de producción con un doble efecto: por una parte disminuir los recursos que llegan a los estados nacionales a través de impuestos, mientras que en el sentido opuesto, han aumentado las necesidades de la gente debido al incremento del desempleo y las desigualdades sociales.

Por un lado, están quienes buscan perfeccionar el actual sistema, planteando una mayor eficiencia en la provisión de servicios y, a través de un mejor aprovechamiento de los recursos, alcanzar mayor impacto en la inversión social en la población. La mayor eficiencia se lograría a través de una mejor gestión administrativa, una estructura adecuada de incentivos, mayor entrenamiento del recurso humano y una mayor focalización de la inversión-gasto en los más pobres, evitando su derrame hacia otros sectores no carenciados de la población.

Por otra parte, están aquellos que sostienen que, ante la ya demostrada ineficacia y falta de transferencia del Estado en brindar los servicios sociales (en particular la salud), es el propio mercado quien debe ocuparse de su provisión, ya que sería el único que puede lograr una eficiente asignación de los recursos.

La adecuación de los sistemas de salud como prioridad de agenda de los países no siempre encuentra un fácil recorrido. Una primera derivación de este análisis, es que no existen fórmulas universales aplicables a cualquier país. La segunda aseveración, en consonancia con los informes de la Organización Panamericana de la Salud, es la necesidad de adecuar las reformas del sistema sanitario a las costumbres, ideologías y valores de cada país.

Finalmente, se evidencia la necesidad en cualquiera de los mencionados sistemas de atención referidos, en resolver lo que se ha dado en llamar el "trilema de salud", esto es, equilibrar en la balanza de un sistema, la cobertura universal (equidad), alta calidad (acceso tecnológico) y reducción de costos (eficiencia).

En Argentina, la particular situación de heterogeneidad y fragmentación de su sistema de salud, es una fuente indudable de inequidad en la asignación de los recursos, haciendo más perentoria la necesidad de transformación de la atención médica para que se pueda dar respuesta satisfactoria a las demandas de su población.

La experiencia en distintos países de los llamados "liberales", demuestra como impracticable la postura de un Estado en mera posición de espectador y fiscalizador de la provisión de los servicios. El Estado debe participar ofreciendo alternativas donde el mercado no es lo suficientemente desarrollado para darlas, y asegurando la igualdad de oportunidades a través de la redistribución de los recursos.

En los últimos veinte días, el Ministerio de Salud, a tenido gestos políticos importantes, tanto con el anunció de la creación de una red nacional que conectará a todas las provincias del país para mejorar la información del sistema sanitario (lo cual implicará una inversión de 2.400.000 dólares), como con el lanzamiento de un nuevo subprograma de garantía de calidad en el proceso de procuración de órganos para trasplantes (para lo que se deberá incluir una partida presupuestaría importante, pues el funcionamiento de éste depende de mejoras estructurales y la inclusión de la figura "coordinador hospitalario de procuración" en cada hospital del país).

El jefe de la cartera, Ginés González García, aseguró al respecto que: "la velocidad de los cambios que requiere nuestro país implica que el sistema de información de salud trabaje sin descanso. Hay que romper las barreras y acabar con las guerras tribales entre Nación y provincias".

Hoy por hoy, solo nos queda esperar que éstos no sean solo gestos políticos, ya que el lugar de la duda sigue estable, por que las cifras aún no coinciden con las intenciones. Continúan bajas y estamos lejos del aporte que corresponde mundialmente en términos de Producto Bruto Interno.

Pero el trabajo es arduo, y no debe perderse la fe ni la esperanza. ¿Quién nos dice, que al fin de cuentas, nuestros políticos estén aprendiendo que LA JUSTICIA SOCIAL ES UNO DE LOS PRINCIPIOS ÉTICOS CAPITALES?nanalmendra@hotmail.com


 
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