La puerta estuvo cerrada para él desde siempre. Desde aquel día de su complicado nacimiento sucedido en plena calle al atradecer de un día nublado y frío.
Ese frío que le penetró en el cuerpo, lo acompañó desde siempre porque pareciera que esto lo hubiese marcado como una terrible premonición para que su comida siempre fuera la misma; falta de los necesarios nutrientes, produciéndole la falta de calor que no solo era física sino también espiritual.
Esto se debía a su familia disfuncional donde todos los integrantes parecían estar en el lugar equivocado a la hora incorrecta.
Nada tenía armonía ni sentido común. Nada estaba bien. El error era como un habitante más de la casa humildísima, desprovista de lo más elemental. Todo era feo y mal oliente. De las paredes y del piso emanaba un olor desagradable a suciedad amontonada y persistente.
La única coherencia era la fealdad reinante y el desorden.
Y así se crió, a los gritos, malos ejemplos, carencia tras carencia.
Sus ojos tristes, su pelo opaco por falta de un buen baño, su ropa, nos hablaban a simple vista a qué grupo pertenecía.
pero su esencia era de los que habían nacido para ser buenos y triunfadores.
El debía vencer día a día sus dificultades.. No seguía a los chicos que iban detrás de las vagancias, las drogas y el delito.
Se acercaba a los chicos que estudiaban y se preocupaban para mejorar, y teniendo como aliados a los adocentes que lo ayudaron y lo ponían como ejemplo en la escuela tan humilde como él.
Le interesaba saber.
Se ocupaba de todo para ayudar y ser útil.
Se compraba fruta y leche, cuidaba su cuerpo jugando y haciendo algunos ejercicios y que aprendía de sus profesores de Educación Física y miraba y captaba lo bueno.
Y así pudo , como un gigante de la vida graduarse en el secundario y hacer la universidad. Ahora él podía afrontar los gastos porque trabajaba sin cesar y estudiaba sin importarle cúantas horas por día. Tan solo por su conducta inclaudicable pudo sortear las tentaciones de a poco, la vida fácil y el robo.
Ahora es uno de los más destacados ejecutivos de una empresa importantísima de Argentina.
Viajó, proyectó, dirige, sintiendo una profunda alegría y tranquilidad por todos sus logros.
A veces se cansa y evoca cúanto tuvo que hacer para edificar imaginariamente, esa pared invisible para dividir el bien del mal.
También se le notan sus ojos brillosos cuando ve a los jóvenes perdidos deambulando por aquí o allá, sin saber dónde ir.
Rina Casulli.



