No siempre a las palabras se las lleva el viento. En ocasiones, permanecen en el alma rebotando una y otra vez, como queriendo volver a salir y convertirse en un grito a viva voz.
Esa sensación se repitió en cada uno de los asistentes al último acto en conmemoración del Día Nacional de la Memoria, por la Verdad y la Justicia", y en quienes oyeron el repicar de las palabras de la Dra. Gabriela Franco, la oradora elegida para tan importante momento.
La importancia de cada palabra, de cada signo ubicado en la trama del discurso, es la misma que tiene cada minuto de nuestra historia, la cual pasó por oscuros momentos y en donde miles de hermanos desaparecieron víctimas del llamado terrorismo de Estado. Es por ello, que transcribimos el discurso de aquel día, como un compromiso con la Memoria, la Verdad y la Justicia.
"Nos encontramos aquí para conmemorar el Día Nacional de la Memoria, por la Verdad y la Justicia.
Hoy 24 de marzo se cumplen 34 años del golpe de estado de 1976, golpe éste que no solo significó el quiebre del orden institucional, sino, que dio comienzo a la instauración en nuestro país de la más cruel de las dictaduras, donde a partir del terrorismo de Estado ejecutaron un plan donde miles de nuestros hermanos fueron secuestrados, asesinados, presos, torturados, exiliados, prohibidos, cesanteados, discriminados, y lo que es peor: "desaparecidos". Se impuso, de esta manera, una política de terror y avasallamiento de los derechos sociales e individuales del pueblo Argentino.
Los responsables de estos hechos, en su mayoría, se encuentran hoy sin condena, a pesar de que también en su mayoría fueron identificados por sus delitos. Necesitamos inexorablemente el fin de la impunidad, para aquellos que llevaron adelante el exterminio de toda una generación, que violaron mujeres embarazadas, que tiraron compañeros desde los aviones, que torturaron a niños de 14 y 15 años, que se apropiaron de bebes y les robaron la identidad. Para aquellos que sembraron el terror y que hoy están identificados e impunes, y para los cuales es imprescindible que respondan ante la Justicia, por más que tengan 85 años, porque también hay abuelos de 85 años que esperan conocer a sus nietos, hay padres de 85 años que no pudieron enterrar a sus hijos, que no tienen una tumba donde llevarles una flor. Por ellos y por nosotros, por todos los que estamos y los que vienen, es que pedimos justicia.
Resulta necesario superar la mera conmemoración de esta fecha para asumir un verdadero compromiso en la construcción de una conciencia ciudadana democrática, para lo cual es indispensable reconocer que el proceso militar tuvo la complicidad de vastos sectores de la sociedad, de sectores económicos, eclesiásticos, de grupos periodísticos que se hicieron dueños del papel prensa, y parte de esa conciencia es entender que son esos mismos que diariamente intentan estafarnos con una supuesta "neutralidad informativa", cuando en realidad estamos frente a la "Información Monopólica". Y que el proceso de concentración en el sector de la comunicación consolidando situaciones monopólicas, afecta el derecho universal a la información. Prueba de esto es el silencio mediático sobre la causa de Marcelo y Felipe Noble Herrera, los hijos adoptivos de Ernestina Herrera de Noble, dueña de Clarín. Días pasados, las Abuelas de Plaza de Mayo brindaron una conferencia de prensa que fue publicada en muy pocos medios, en la cual se hace mención a la dilación que esta sufriendo la causa en donde desde hace 8 años se demora la realización de la prueba genética para comprobar si son hijos de desaparecidos.
En este punto, escuchaba hoy a la Presidenta de la Nación Cristina Fernandez de Kirchner, señalar que "Cada nieto que aparece es una victoria sobre el olvido y la muerte, y es esencialmente una victoria del Estado de Derecho, de la Calidad Institucional, porque no puede haber Estado de Derecho ni Calidad Institucional si no hay Identidad". Por eso, más que una prueba de ADN, es una prueba de Justicia.
También quisiera destacar que cientos de víctimas, testigos y querellantes de las causas por los crímenes de la dictadura, siguen siendo amenazados, y transcurridos mas de tres años de la desaparición de Julio López, nada sabemos aún de su paradero, ni de quienes fueron sus captores, como tampoco de quienes ordenaron su desaparición. Por otro lado, acudimos a un escenario donde desde los medios masivos de comunicación, mucho se habla de la inseguridad y muchos pensamientos son expuestos con orgullo y hasta con glamour sobre la mano dura y la pena de muerte, enmascarando los resabios de las siniestras secuelas que nos ha dejado la dictadura.
Antes de terminar, quisiera mencionar que días pasados leía un articulo en Página 12 que hacía referencia casualmente a las fotos de los desaparecidos que aparecen casi a pie de página, con mensajes de recuerdo escritos por familiares y amigos, y la autora decía algo así como "ese prójimo que interpela a mi indiferencia y a mi descuido".
Por eso, es necesario seguir "jodiendo" con esto de los Derechos Humanos, porque la lucha de las abuelas continúa, y ya les devolvieron la identidad a 101 hijos de desaparecidos, y siguen, porque los crímenes de la "lesa humanidad" no prescriben, y porque la memoria es aprendizaje, y recordar define la identidad y la conducta de un pueblo. Por eso…por eso estamos acá.



