Un trauma es un hecho emocional muy significativo en la vida de un ser humano, en general es de tipo negativo. En algunos casos pueden ser atravesados, e incluso desaparecen con el tiempo. Y en otros casos, para los menos afortunados, pueden dejar secuelas psicológicas que se convierten en barreras casi infranqueables para el desarrollo personal.
Todos conocemos el poder destructivo originado por las catástrofes naturales como temporales, huracanes y terremotos. Además podemos sumarle la miseria producida por el terrorismo, la violencia, la guerra o la delincuencia.
Tomándonos unos minutos para darle una ojeada a los diarios para ver como millones de personas han sido afectados directamente por este tipo de acontecimientos traumáticos. Los efectos emocionales como el miedo, la ansiedad, el estrés y los bloqueos emocionales, son algunas de las respuestas ante tal energía.
Estos traumas masivos no son menos devastadores de lo que pueden surgir en el seno familiar. Un ejemplo es el de algunos chicos que han sido ignorados por sus padres. Que luego de adultos ese dolor tan intenso sin que tengan conciencia de ello, sigue repercutiendo en sus relaciones sociales, sintiéndose invisible para los demás.
Es como quedarse mirando la película más aterradora día tras día. Los otros existen ante sus ojos, pero la trama que vivencia es la de esa película terrorífica. El tema de los traumas es muy amplio y daría para muchas notas.
Pero esencialmente para entender como funciona un trauma psíquico tenemos que usar la metáfora del miedo que tienen los chicos a los monstruos: Observen que el miedo en los chicos aparece generalmente durante la noche. Esto es así porque el miedo es más poderoso en lo desconocido, en aquello que no podemos ver, en la oscuridad. El no saber genera incertidumbre y alimenta la fuerza destructiva del trauma, al no poder ser vista se transforma en una fuerza constante y silenciosa que va devastando toda posibilidad de nueva vida. Y en este punto, la imposibilidad de apreciar la verdadera naturaleza, convierte la vida en un cuento de nunca acabar.
La posibilidad de dejar al descubierto esta trama secreta, comienza a perder efectividad. Y paulatinamente esa información que no estaba disponible, pasa a ser un recuerdo más. Dicho de esta forma parece sencillo, pero no lo es.
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