Pruebas y exámenes: Se puede realizar una prueba cutánea o de sangre para identificar niveles elevados de anticuerpos (particularmente IgE) y confirmar que usted tiene una alergia. Con las dietas de eliminación, usted evita el alimento sospechoso hasta que desaparezcan los síntomas y luego se reintroduce el alimento para observar si se presenta la reacción alérgica.
En la prueba de provocación (prueba de exposición), usted se expone al alergeno sospechoso bajo circunstancias controladas. Esto se puede hacer en la dieta o inhalando el alergeno sospechoso. Este tipo de examen puede ocasionar reacciones alérgicas severas y sólo debe ser realizado por un médico.
Nunca trate de causar una reacción deliberadamente o reintroducir un alimento por cuenta propia. Estas pruebas sólo se deben llevar a cabo bajo la dirección de un médico, especialmente si la reacción inicial fue grave.
Tratamiento: El único tratamiento comprobado para la alergia alimenticia es evitar el alimento. Si uno sospecha que tiene, o que su hijo tiene, alergia a un alimento, debe consultar con un especialista en alergias. Si tiene síntomas únicamente en un área del cuerpo (por ejemplo, una roncha en el mentón después de comer el alimento específico), es posible que no se requiera ningún tratamiento y los síntomas probablemente desaparecerán en poco tiempo. Los antihistamínicos pueden aliviar la molestia y las cremas balsámicas para la piel pueden brindar algún alivio.
Consulte con el médico si piensa que ha tenido una reacción alérgica a una comida, incluso si es solamente una reacción local. Cualquier persona a la que se le haya diagnosticado una alergia alimenticia debe llevar consigo medicamentos de auxilio que fueron recetados por su médico, como así también concurrir al establecimiento sanitario más cercano a su zona
Pronóstico: Evitar los alimentos desencadenantes puede ser fácil si el alimento no es común o si es fácilmente identificable. Sin embargo, es necesario que usted restrinja su dieta al máximo, que lea con cuidado todos los ingredientes en los envases y que haga preguntas detalladas si come fuera del hogar.
Posibles complicaciones: Las alergias alimenticias pueden desencadenar o empeorar el asma, el eccema u otros trastornos. Cualquier persona que haya tenido una reacción alérgica a un alimento debe ser evaluada por un especialista en alergias (alergólogo).
Prevención: La lactancia materna puede ayudar a prevenir las alergias. Aparte de esto, no hay una forma conocida de prevenir las alergias alimenticias, excepto demorar la introducción de alimentos causantes de alergias en los bebés hasta que el tracto gastrointestinal haya tenido la posibilidad de madurar. El momento adecuado para esto varía de un alimento a otro como así también de un bebé a otro. Una vez que se ha desarrollado una alergia, el hecho de evitar con cuidado el alimento causal generalmente ayuda a prevenir problemas posteriores.
DRA. MABEL L. DE KENNY, MP: 51815, ALERGISTA -ISNA (Instituto Superior de Neumonología y Alergia)



