Continuando con la temática de los procesos de lectura y escritura, hoy nos proponemos hablar acerca de la corriente neo- retórica.
Sabemos que "Retórica" es un término de origen griego (rhetorike, de rheo: decir) con el que se designaba una técnica (rhetorike techne) o "arte de hablar", definido por Aristóteles como "la facultad de considerar en cada caso lo que cabe para persuadir", y que implicaba un conjunto de orientaciones y reglas que servían para la elaboración de discursos cuyo fin era convencer a sus destinatarios. La Retórica -considerada como disciplina científica- tiene por objeto el estudio del discurso oratorio desde (1) el punto de vista genético (producción del texto) y (2) de su estructura interna (organización en partes: exordio, narración, argumentación y epílogo) y (3) externa (en relación con el emisor, el destinatario, el referente y el contexto).
La Retórica surgió en Sicilia, en el siglo V antes de Cristo, a raíz de una injusticia social, cuyo objetivo fue convencer a los jurados populares, y para ello, había que saber presentar las respectivas "causas con argumentos y datos verosímiles", de forma que la propia demanda resultara justificada. Esto suponía el dominio de una serie de conocimientos de orden judicial y político y unas técnicas de expresión, que luego se convirtieron en "objeto de enseñanza".
Definimos "Discurso" como un término utilizado en dos sentidos: como "exposición oral o escrita" de un determinado tema (por ejemplo: el discurso forense de la oratoria clásica) y como "acto de enunciación" de un mensaje.
Si afirmamos que un discurso es un acto de enunciación, esto supone, la presencia de (1) un emisor -quien dirige un mensaje a alguien y quien debe conocer las competencias de ese receptor-, (2) un auditorio -o destinatario-, y (3) el contexto comunicativo. El emisor tiene por objeto convencer a alguien de algo por medio de argumentos -o razonamiento eficaz y datos verosímiles o creíbles-.
La estructura interna de un discurso es la siguiente:
1. Exordio: es la parte preliminar o introductoria de un texto.
2. La narración o exposición de los hechos.
3. La confirmación o establecimiento de las pruebas y argumentos. Definimos "argumento", en sentido lógico, como el razonamiento utilizado para probar o refutar una tesis o para convencer a alguien de la veracidad o validez de una aseveración.
Los recursos argumentativos de los cuales se vale el orador (quien emite el discurso) pueden ser:
a. La ejemplificación: se busca mostrar un caso particular al que se aplica un concepto más general.
b. La comparación: se vinculan dos conceptos u objetos. El objetivo es equiparar aquello sobre lo cual se quiere convencer.
c. Pregunta retórica: pregunta cuya respuesta se sugiere. La pregunta retórica es una afirmación que el lector deberá reponer.
d. Cita refutativa: es una técnica que consiste en incluir la voz del oponente para, después, demostrar que sus argumentos no son válidos.
e. Cita de autoridad: buscar la cita o frase de un personaje o pensador célebre (que posea autoridad académica y/ o intelectual) que avale la postura del orador.
f. Argumento ad personam: consiste en invalidar una argumentación desacreditando a la persona que la sostiene. Generalmente, se exige al adversario que sus palabras concuerden con sus actos.
4. Epílogo: se resumen las ideas clave del discurso y se trata de incidir en el ánimo de los jueces, para lograr el veredicto favorable a la causa defendida.
Ana Carolina Erregarena
Licenciada en Letras (UBA)
Profesora de Enseñanza Media y Superior en Letras (UBA)
Especialización en Lingüística
anacarolinaerregarena@yahoo.com



