¿Por qué utilizamos la expresión "se llevan como perro y gato" cuando queremos decir que dos personas se llevan mal?
Hoy vamos a tratar el tema de los conflictos que pueden surgir en la relación perro-gato.
La clave de esos conflictos podemos encontrarla en el lenguaje: los perros hablan perruno y los gatos hablan gatuno.
Gran parte de la enemistad y desconfianza que vemos entre perros y gatos está relacionada con la interpretación equivocada que cada uno hace del lenguaje del otro. Frecuentemente, los mismos signos y señales pueden significar exactamente lo contrario para cada especie.
Los perros y los gatos domésticos que deben compartir el mismo hogar ¿Comparten una forma común de lenguaje? ¿Intentan comunicarse los unos con los otros? ¿Qué problemas pueden surgir cuando los perros tratan de interpretar el gatuno y los gatos el perruno?
Estos son algunos de los interrogantes que vamos a tratar de ir respondiendo a lo largo del presente artículo y del siguiente, desarrollando ambos lenguajes y explicando que significan los signos y señales de cada uno. Concluiremos explicando por qué gatos y perros también pueden convivir en armonía.
Tanto los perros como los gatos cuando se comunican utilizan sonidos, expresiones faciales, posturas y movimientos de la cola. Algunos de estos signos o señales pueden ser similares, otros no, es allí donde pueden provocarse los malentendidos.
Comencemos descubriendo los significados de los sonidos, cómo interpretarlos desde el lenguaje perruno y desde el lenguaje gatuno. La postura de los perros frente a los sonidos de los gatos varía. Los gatos ronronean y maúllan.
El maullido del gato parece estar ligado a una petición de alguna clase de servicio. Se oye cuando el gato tiene hambre, busca que le abran la puerta o simplemente cuando quiere que se le preste atención. Un aspecto interesante de este tipo de sonido es que parece estar reservado casi exclusivamente a los seres humanos. Un gatito pequeño puede maullar a otros gatos o perros, pero una vez crecidos prácticamente dejan de hacerlo. Al parecer, los perros son concientes de que el maullido no tiene nada que ver con ellos y rara vez lo encuentran lo bastante interesante para reaccionar ante ese sonido. Al ronroneo de los gatos, los perros tampoco parecen prestarle mucha atención.
Uno de los sonidos que los gatos y los perros tienen en común es el gruñido. En el gruñido, el sonido va acompañado por un fruncimiento del labio para enseñar los dientes. En ambas especies, este sonido pretende incrementar la distancia entre quien lo emite y el individuo al cual va dirigido. En términos generales, un perro responderá al gruñido de un gato interrumpiendo su acercamiento, y el gato responderá al gruñido del perro huyendo.
Las expresiones faciales son un tanto similares entre perros y gatos, por ejemplo, en ambas especies mirar fijamente con los ojos muy abiertos representa una amenaza. Los significados de las señales oculares son lo bastante parecidos para que sea poco probable que se produzcan conflictos.
Hasta aquí hemos desarrollado una parte de la comunicación entre perros y gatos. En el siguiente artículo trataremos otras vías de comunicación, por ejemplo, los movimientos de la cola, donde veremos cómo en este caso, las probabilidades de que surjan conflictos se incrementan, y llegaremos al final donde explicaremos por qué sí gatos y perros pueden convivir bajo el mismo techo en armonía.



